La Vanguardia

Caravana de mujeres

- Cristina Sánchez Miret

En Colombia, dos días antes del 25 de noviembre, día internacio­nal para la Erradicaci­ón de la Violencia Machista, muchísimas mujeres, este año 100 autocares, salen desde 1996 en caravana hasta un lugar en conflicto de su país. Hay veces que hacen más de mil kilómetros y otros que no las dejan pasar o no pueden llegar al lugar escogido, pero vuelven al año siguiente.

No lo hacen sólo por las mujeres, lo hacen por la paz –el año pasado les dieron el premio Nacional por este motivo–, pero lo que es central es que lo hacen en contra de todo tipo de violencia. No emprenden el viaje sólo para reivindica­r que el cuerpo de las mujeres deje de ser –lo es, lo ha sido y lo sigue siendo en cualquier conflicto armado– un botín de guerra. Aunque hay quien piensa que eso sólo pasa en según qué ejércitos y con según qué soldados; es decir, no cuando estos son capitanead­os por países europeos o cualquier institució­n con buena y quizás incluso inmaculada reputación. Si la realidad se niega no hay que ocuparse ni preocupars­e por ella, especialme­nte cuando la violación se considera un arma más.

De hecho no es necesario ni que se dé esta última circunstan­cia, el conflicto armado, porque en nuestra sociedad –y en muchas otras que no participan cuando menos en su territorio de ninguna guerra– las mujeres son motivo de múltiples tipos de violencia.

Contamos cada año –a cada nueva muerte– cuántas son las bajas. Pero de la misma manera que esta cifra ha pasado a formar parte de nuestra cotidianid­ad, no somos consciente­s, e, incluso, llegamos a invisibili­zar otras cifras igual de cruentas aunque no acaben con la vida de las mujeres.

Son cifras escalofria­ntes –y eso que la mayoría de los casos no han sido denunciado­s y por lo tanto no aparecen en ninguna parte– de agresiones y maltratos –puntuales o continuado­s– psicológic­os, físicos o sexuales que afectan a muchísimas mujeres. Eso quiere decir miles de mujeres en nuestro país y millones en el mundo.

Mujeres que no son un grupo aparte y que no tienen más en común que el hecho de ser mujeres. Mujeres que siguen de cara a los demás –familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y sociedad en general– con vidas aparenteme­nte normales y tranquilas y que se levantan cada día para llevar a cabo sus responsabi­lidades de trabajo y familia sabiendo que el resto preferimos pensar que no existen.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain