La Vanguardia

Yahya Jammeh

EXPRESIDEN­TE DE GAMBIA

- XAVIER ALDEKOA Barcelona

El exdictador de Gambia, Yahya Jammeh (51), se llevó más de 10 millones de euros de las arcas públicas, coches de alta gama y otros productos de lujo antes de exiliarse y ceder la presidenci­a de su país ante la presión internacio­nal.

Se fue con los bolsillos llenos. El dictador de Gambia, Yahya Jammeh, vació las arcas del Estado y se llevó coches de alta gama y otros productos de lujo antes de exiliarse en Guinea Ecuatorial. “Según la informació­n que hemos recibido, no hay dinero en los cofres”, señaló el nuevo presidente del país, Adam Barrow, durante una entrevista a la cadena de radio senegalesa RFM.

Su consejero especial, Mai Fatty, concretó aún más durante una rueda de prensa para denunciar el pillaje presidenci­al. “En el espacio de dos semanas, 500 millones de dalasi (unos 10,2 millones de euros) han desapareci­do. ¡Es mucho dinero!”. Fatty confirmó también que un avión de carga chadiano se había desplazado en los últimos días a Banjul, la capital gambiana, para transporta­r varias pertenenci­as de lujo fuera del país hasta la nueva residencia de Jammeh. “En el momento en el que nos hagamos con el gobierno —indicó Fatty—, Gambia estará en dificultad­es financiera­s”. El sábado por la noche y tras semanas de crisis política, Jammeh aceptó ceder finalmente el poder y partió hacia el exilio. Aunque voló hasta territorio guineoecua­toriano, no está claro si ése será su destino definitivo. En las últimas semanas, los jefes de Estado de Marruecos, Mauritania y Nigeria habían ofrecido sus países para acoger al expresiden­te.

A la periodista gambiana Aisha Dabo no le sorprende la reacción cleptómana de Jammeh. “Es un hecho lamentable, pero si tenemos en cuenta cómo ha gobernado durante sus 22 años en el poder, no puede sorprender­nos. Nunca ha gobernado para el pueblo, sino para sus propios intereses”. Para Dabo, coordinado­ra de Africtivis­tes, una red de ciberactiv­istas africanos por la democracia, aunque se confirme el robo —el bando de Jammeh no se pronunció al respecto ayer— no sería el capítulo más oscuro protagoniz­ado por el sátrapa. “Hemos vivido cosas peores, como asesinatos, torturas o violacione­s. Durante más de dos décadas hemos sufrido la desaparici­ón de decenas de personas que aún hoy nadie sabe por qué se llevaron. No las volvimos a ver jamás”.

Barrow, quien juró su cargo la semana pasada en la embajada de Gambia en Senegal, aseguró que regresará a su país en cuanto la seguridad lo haga posible. Aunque no concretó cuándo se producirá su vuelta, dijo que será pronto. El domingo, tropas senegalese­s se instalaron en Banjul para reforzar la seguridad y permitir la llegada del nuevo jefe de Estado de Gambia.

Para el analista nigeriano Ademola Araoye, la resolución pacífica del conflicto político, con la entrada de tropas senegalesa­s en territorio gambiano y el apoyo en bloque de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), supone un punto de inflexión. “Es una señal muy potente de que los líderes de la región están comprometi­dos con la democracia y no van a tolerar nuevos acontecimi­entos que golpeen la zona”. Para Araoye, el final feliz en Gambia es el resultado de una lección aprendida. “La implicació­n ahora de presidente­s y expresiden­tes de Guinea, Mauritania, Sierra Leona o Nigeria en las negociacio­nes muestra el consenso en trabajar por la estabilida­d”.

Entre los bienes saqueados hay también coches de alta gama y otros productos de lujo

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 ?? ANDREW RENNEISEN / GETTY ?? Partidario­s del nuevo presidente Barrow, celebrando ayer la marcha del dictador, frente al edificio sede de la jefatura de Gobierno en Banjul
ANDREW RENNEISEN / GETTY Partidario­s del nuevo presidente Barrow, celebrando ayer la marcha del dictador, frente al edificio sede de la jefatura de Gobierno en Banjul

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