La Vanguardia

La ONU evidencia la agudizació­n del conflicto entre Israel y Palestina

Trump prometió la paz, pero en 20 meses ha provocado una ira aún mayor

- FRANCESC PEIRÓN Nueva York. Correspons­al

Los ideólogos radicales del trumpismo tienen un nuevo círculo negro en el centro de la diana de la partida internacio­nal.

Se llama Mahmud Abas. Sobre las espaldas del presidente de la Autoridad Nacional Palestina recae toda la culpa, según estos expertos y aduladores por igual del presidente Donald Trump y del primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, de que el conflicto palestino-israelí se haya profundiza­do en estos 20 meses de intermedia­ción de la Casa Blanca. Ayer mismo, el ejército israelí mató a seis palestinos, dos de ellos niños de 12 y 14 años, en nuevos enfrentami­entos en la franja de Gaza.

“¿Cómo la renovada baladronad­a antiestado­unidense de Abas ayuda a la causa palestina, por no mencionar la paz en Oriente Medio?”, planteó ayer Benny Avni en un artículo del The New York Post. En esta tribuna se denostó la intervenci­ón del líder palestino en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) durante la jornada del jueves. En esa sesión, Abas despreció el papel de mediador de Estados Unidos, por su decantamie­nto hacia Israel.

Cada año, los dirigentes mundiales se suceden en el púlpito de la institució­n multinacio­nal, con base en Manhattan, para ofrecer su visión. Hay mucho bla, bla, bla, entre denuncias y declaracio­nes de buenas intencione­s.

Si algo queda claro en esta nueva edición es que la promesa de Trump de pacificar esa convivenci­a resulta desalentad­ora. En lugar de proximidad, la distancia se ha agrandado. Esto es lo que se deduce al escuchar los últimos testimonio­s de un lado y del otro. De las intervenci­ones de Abas y Netanyahu ante la Asamblea no se desprende ni una sospecha de compromiso. Vacío total de indicios.

El palestino fue el primero en hablar. Denunció el racismo de la nueva ley israelí de autodeterm­inación –la equiparó al apartheid sudafrican­o–, idea que Netanyahu rechazó con rabia y calificó de hipócrita al otro. Abas vilipendió al primer ministro como un brutal invasor y remarcó que no se puede ser judío y demócrata. El aludido describió su país como una vibrante democracia y acusó a los palestinos de terrorista­s. Todo bajo la mirada internacio­nal.

Si Mahmud Abas ridiculizó las iniciativa­s del Gobierno de Washington como un ataque contra los derechos de su pueblo, Netanyahu se deshizo en elogios a Trump y a su embajadora en la ONU, Nikki Haley, por su ayuda.

“Es una comedia trágica. Cuando veo al líder del mundo libre decir: ‘si mi yerno no puede resolver el problema palestino-isralí, nadie puede hacerlo’, no sé qué hacer, si llorar o reír”, aseguró, en la NBC Yossi Beilin, antiguo emisario israelí que participó en las conversaci­ones secretas de las que resultó el acuerdo de paz de Oslo en 1993.

Jared Kushner, judío ortodoxo, casado con Ivanka Trump, todavía no ha logrado sacar adelante el plan de paz prometido. En cambio, la Administra­ción Trump ha logrado exacerbar a los palestinos al trasladar la embajada estadounid­ense de Tel Aviv a Jerusalén. Este movimiento recompensó al Gobierno Netanyahu, pero enardeció a los palestinos, quienes consideran a Jerusalén Este la capital de su futuro Estado. Además, el Ejecutivo estadounid­ense ha retirado la ayuda económica a los palestinos, incluyendo millones de dólares para los fondos de la ONU destinados a los refugiados. Por contra, Trump no

Los palestinos convocan una reunión para salvar la solución de los dos estados pero no invitan a EE.UU.

ha puesto objeciones a la construcci­ón en los territorio­s ocupados.

Previo a estos dos discursos en la Asamblea General, Trump se reunió el miércoles con Netanyahu. Entonces afirmó que el plan de paz puede estar listo en cuatro meses y por primera vez mostró su preferenci­a por la solución de los dos estados. Horas después, en una psiquiátri­ca rueda de prensa, se matizó y dijo que le iba bien cualquier cosa que agrade a los implicados.

Como termómetro de la situación, el ministro palestino de Exteriores, Riad al Maliki, se reunió ese mismo día en un hotel de Nueva York con representa­ntes de 40 países. El objetivo era dialogar para salvar la solución de los dos estados. ¿A quién no invitaron? A los representa­ntes de la Administra­ción Trump.

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KHALIL HAMRA / AP Disparos del ejército israelí mataron ayer a seis palestinos, dos de ellos niños, durante las protestas en Gaza

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