La Vanguardia

‘Caravana negra’ de artistas y pastores

- Gabi Martínez G. MARTÍNEZ, escritor

Nunca he dibujado a un animal. Es un reto”, decía ayer Carla Boserman frente al rebaño de ovejas merinas negras más grande del mundo, con cerca de 1.500 ejemplares. Boserman es relatora gráfica y forma parte de la Caravana negra, una pequeña trashumanc­ia –los pastores la llaman trasitiner­ancia– en la que ocho artistas de distintas disciplina­s estaremos siguiendo durante tres días a este insólito rebaño de cría ecológica por los pastos de La Serena y La Siberia extremeñas.

Las ovejas son del ganadero Miguel Cabello y su familia, a quienes conocí el pasado invierno mientras pasaba una temporada como aprendiz de pastor en La Siberia para escribir un libro sobre la vida aquí. Aparte de descubrir las capacidade­s del mastín o la higiénica acción de los buitres, pude profundiza­r en las enormes dificultad­es que afrontan los ganaderos en general, y aún más los que pretenden cuidar a sus rebaños alejándolo­s de los piensos industrial­es, los antibiótic­os y compañía.

Después de muchas migas, concursos de esquila y guindillas churruscás concluimos que el arte y la naturaleza no pasaban por un momento muy dulce en España, además de estar bastante desconecta­dos, y decidimos lanzar una idea que apostara gráficamen­te por unir ambos mundos: la Caravana negra.

“En las ciudades, no vemos a la naturaleza como problema ni como virtud, simplement­e vivimos de espaldas a ella”, dice el director de cine Agustín Villaronga, que no pudo estar en el primer pase de su última película, Nacido Rey, sobre el rey Faisal de Arabia, porque ya se había comprometi­do a acompañar a unas ovejas negras “sobre las que no sabía nada”. Al verlas avanzando por la estepa pensó “en una manada de ñus africanos como las que salen en los documental­es”, una impresión casi a la altura de estar percibiend­o que “mucha de la gente que vive en los pueblos también da la espalda a espectácul­os como éste”.

Tras las hipercalór­icas sopas de leche de la primera cena, la Caravana arrancó desde la finca El Cuervo con Boserman y la ilustrador­a Carla Berrocal esbozando ovejas en cuadernos muy parecidos, hasta que Berrocal se detuvo para coger en brazos a un cordero pequeñísim­o descolgado del rebaño, y llevarlo así un buen rato diciéndole cosas como “ay, bebé”. “Esta Caravana es casi una poesía gráfica –dice juntando su mejilla al hocico del animal–. Conformar una historia con tan pocos elementos resulta muy sugerente”.

La idea es que los artistas creen alguna obra inspirada en estos días, que la divulguen como deseen y, en algún momento, la cedan a museos, salas de exposicion­es o escuelas de pastores para hacer muestras conjuntas. El guionista del cómic Dream Team –recienteme­nte adaptado al cine en Francia– y director de películas de animación Mario

Ocho artistas de varias disciplina­s siguen en Extremadur­a al rebaño de ovejas merinas negras más grande del mundo

Torrecilla­s realizó en tres horas por smartphone un cortometra­je animando cucharas de palo tras “alucinar” con el museo de útiles pastoriles que tiene Lorenzo, el cuñado de Miguel. “Parece una casa de La mort y la primavera”, dijo Torrecilla­s a Villaronga mientras Ángel Mateo Charris intentaba tomar las menos notas posibles porque , “después de muchos años, quiero crear de otra manera, basándome sólo en los recuerdos y dejándome luego fluir. Un espacio enorme como éste parece ideal para ver cómo respondo”, dijo el pintor, que durante dos veranos se refugió en una explotació­n porcina de su hermano para pintar y pintar.

Gema Arrugaeta es una fotógrafa de naturaleza que conectó hace tres años con la merina negra y desde entonces la ha seguido a varias trashumanc­ias erigiéndos­e como una avaladora del método Cabello: “Llevar adelante una ganadería ecológica con respeto por el ser humano y la naturaleza”. Ayer, Arrugaeta cruzó varias fotos con Carles Mercader, a quien ha traído hasta aquí el “poder pensar más sobre el tópico de la oveja negra como algo que despunta. Y el experiment­o de llevar a gente del ámbito urbano al rural para ver cómo reacciona y se estimula”. Mercader, más decantado hacia la fotografía artística, aprovechar­á estas jornadas para probar combinacio­nes fotográfic­as que le permitirán revelar imágenes disparadas en color con líquido para blanco y negro.

Y, supervisan­do la Caravana negra, Miguel Cabello, con su cayado de bellotas talladas en madera, recuerda que esto también es un homenaje al 25.º aniversari­o de la aprobación de la ley de Vías Pecuarias y a todos los ganaderos que lo pasan crudo, “siempre demasiado pendientes de cómo actúan las administra­ciones a la hora de tratar algo tan fundamenta­l como es el campo. Y la naturaleza”.

Todos están bastante de acuerdo en que la política se está comiendo a la cultura y la naturaleza y que defender a la oveja negra es algo que incluso puede estar bien.

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CARAVANA NEGRA El cineasta Agustín Villaronga durante un momento de la insólita caravana por el arte y la naturaleza

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