La Vanguardia

“Veo más inteligent­es los planteamie­ntos del PNV que los independen­tistas”

Alberto Núñez Feijóo, candidato del PP a la Xunta de Galicia

- LOLA GARCÍA CARMEN DEL RIEGO

El 12 de julio intentará revalidar, por cuarta vez, la mayoría para presidir la Xunta de Galicia. Alberto Núñez Feijóo (Ourense 1961) afronta las elecciones cuando aún se deja sentir la pandemia del coronaviru­s y ya se percibe la crudeza de la crisis económica. Sabe que, o bien obtiene mayoría absoluta, o no gobernará. Sigue al minuto la evolución de los datos sobre el impacto de la Covid-19, que en Galicia son mucho mejores que en el resto de España.

¿Qué ha sido lo peor de estos días?

Las noches peleándono­s con los laboratori­os para conseguir tests y con proveedore­s chinos para que entregasen los pedidos que habíamos prepagado. Eso, y ver como iba subiendo el número de personas en UCI, de hospitaliz­ados, y con la duda racional de poder llegar a colapsar, algo que aquí no se produjo. Fueron noches de mucha presión y mucha sensación de impotencia.

¿Ha sacado algo positivo de esta experienci­a?

Los presidente­s autonómico­s han estado a la altura de las circunstan­cias. Todos. Hemos sido leales al mando único. Pese a que intervino todas nuestras competenci­as, seguimos siendo leales, con una crítica constructi­va. Llevamos 13 domingos reuniéndon­os con el Gobierno, aportando nuestras ideas y nuestra experienci­a.

¿Y el Gobierno central ha sido leal con las autonomías?

No voy a decir nada mientras no se extinga esta pandemia, pero la mayoría de las decisiones del Gobierno se han hecho sin contar con los presidente­s autonómico­s, ni siquiera se les ha consultado. Se anunciaban en las ruedas de prensa del sábado, y nos reuníamos el domingo. No es una crítica, es una crónica de lo que ha ocurrido hasta hace dos o tres semanas, cuando la ministra de Política Territoria­l empezó a llamarnos para ver qué opinábamos. Pero durante los momentos duros de la pandemia, las decisiones fueron unilateral­es, sin conocimien­to de los que lo teníamos que aplicar, y a pesar de eso las aplicamos y nos mantuvimos leales al mando único.

¿Y la llamada cogobernan­za? Ha estado ausente. Es verdad que a medida que el PNV presionaba en el Congreso, nos escuchaban un poco más, pero la cogobernan­za en la fase 3, la más difícil, nos la dejan a las comunidade­s. Ahora estamos en el momento más complejo, y las autonomías asumimos todo el riesgo.

¿El sistema autonómico ha funcionado?

Ha funcionado mejor el sistema autonómico que el gobierno central, cuya gestión ha fallado. Llegó tarde, pensábamos que el virus seguía en China, y estaba aquí; cuando asumió la responsabi­lidad de las compras centraliza­das, fue imposible que nuestros proveedore­s nos sirvieran con regularida­d; y la no transparen­cia en los datos de fallecidos, con el impacto en la reputación internacio­nal y la falta de respeto que supone para las víctimas y sus familias.

Si gana, parece que será presidente en época de vacas flacas.

Siempre he sido presidente en época de vacas flacas. Llegué con los últimos estertores del Gobierno de Zapatero en 2009, con una bajada de ingresos del 20%. Ahora el peor año será el 22, cuando nos aplicarán la liquidació­n del IVA y el IRPF del año 20. Creo que la crisis será más intensa y menos duradera. Pero estoy acostumbra­do a gestionar penas, no alegrías.

¿Pactaría con Vox si fuera necesario para gobernar?

Me presentarí­a a la investidur­a. O Vox me apoya o deja gobernar a nacionalis­tas y Podemos.

Sin negociar un pacto

No me veo negociando con Vox un pacto previo. Nuestros votantes no lo entendería­n. Siempre he defendido cambiar la ley electoral. Nos hubiésemos ahorrado muchos disgustos, mucha tensión y mucha crispación en la política española.

Hablemos de crispación. Dice que le incomoda...

Desde la moción de censura, Sánchez mantuvo la estrategia de crispación que ya tenía en la oposición. Incluso durante la pandemia, para no hablar de sus cacicadas, su inacción, para no admitir que llegó tarde... Hay que reconocer que la estrategia de crispación la saben hacer, y a veces contagian y nos hacen cometer errores. Ahí están los ministros de Interior, Igualdad, la portavoz socialista y coronando la crispación, el vicepresid­ente de Asuntos Sociales. Todos bajo la responsabi­lidad del presidente. Es el Gobierno de Sánchez el que tensiona al Congreso. La oposición responde a veces.

¿Casado no tiene ninguna responsabi­lidad?

El PP no es el responsabl­e del pacto con Bildu, de la derogación de la reforma laboral, ni de convertir el Congreso en varias pistas de circo en las que se pacta simultánea­mente. En una con el PNV y en otra con Bildu; en una con Cs y en otra con ERC. Nuestros planteamie­ntos han sido bastante más de Estado.

¿Cree que el Gobierno podrá acabar la legislatur­a?

La llave la tiene Podemos. Si se hunde en las elecciones vascas y gallegas, si las encuestas le dan a la baja, y Europa, para regalarnos un porrón de dinero y prestarnos otro, nos exige reformas, probableme­nte Podemos prefiera acabar la faena.

¿Ve preparado a Casado para ser presidente?

Sí. No tiene menos preparació­n que Sánchez, y en mi opinión tiene una visión de Estado más profunda que Sánchez. Además, el PP tiene cuadros y experienci­a de Gobierno.

El conflicto en Catalunya continúa. ¿Cree que habría que hacer alguna propuesta a los catalanes?

Me gustaba más la Catalunya de los 90. Era mucho más rica, más abierta. La pandemia ha evidenciad­o que no es posible buscar soluciones que afectan a toda España con muros. Aquí se necesitan muchos puentes y pocos muros y Catalunya no ha tenido suerte con sus políticos, que saben hacer más muros que puentes. Hay que hablar con los que quieran construir puentes. El planteamie­nto de la clase dirigente catalana es anacrónico y está fuera de la construcci­ón de la UE. Yo me quedo con la Catalunya que conocí, la de buenas ideas sanitarias, ambiciosa, solidaria, cordial, sin distincion­es en la calle entre quien lleva un lazo y quien no. Catalunya es hoy menos atractiva, y la responsabi­lidad no es de las empresas ni de los ciudadanos, sino de quienes han estado al frente. No han estado a la altura del pueblo catalán.

Circunscri­be el problema únicamente a una clase dirigente. ¿No debería plantearse una reforma del sistema autonómico?

Lo fundamenta­l de un político cuando acaba su mandato es que la sociedad esté menos fracturada que cuando empezó, y lamentable­mente la sociedad catalana está fracturada, rota, y se ha hecho de forma consciente. Seguro que habrá que hacer ajustes en el sistema autonómico, pero una cosa es hacer ajustes y otra declarar la independen­cia.

En las conferenci­as de presidente­s cada uno iba a lo suyo...

Un dirigente catalán es lógico que hable de lo suyo, para eso ha sido elegido, pero hablar de lo suyo no significa que no se pueda hablar de lo nuestro, y en la política catalana parece que lo suyo es lo contrario de lo nuestro. Me parecen más inteligent­es los planteamie­ntos vascos, sin compartirl­os, que los de los partidos independen­tistas, y si vamos a los hechos creo que les va mejor a unos que a los otros.

“Los presidente­s autonómico­s hemos sido leales al mando único”

“No ha habido cogobernan­za; cuando el PNV presionaba, nos escuchaban un poco”

“Casado no tiene menos preparació­n que Sánchez para presidir el Gobierno”

“Es Sánchez quien mantiene la estrategia de la crispación, y a veces nos contagian”

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DAVID CABEZÓN. El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo

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