La Vanguardia

Si el mundo fuera perfecto...

- Francesc Peirón

Esto no es lo que era. Ya lo dijo Yogi Berra, que fue un renombrado jugador de beisbol y uno de los grandes filósofos del absurdo: “Si el mundo fuera perfecto, no lo sería”.

La competició­n de pelota, como los hispanos denominan el deporte del bate, arrancó el pasado jueves en Estados Unidos en medio del azote del coronaviru­s y los homenajes generales al movimiento Black Lives Matter. Los campeones, los Nationals de Washington, contra los Yankees del Bronx, un choque vibrante, el de más audiencia en nueve años.

El impacto de la pandemia y el miedo a los contagios no sólo han retrasado, recortado la temporada y vaciado las gradas, salvo unas representa­ciones de cartón con forma humana a tamaño natural que algunas escuadras han puesto en la zona más noble de sus tribunas. Un efecto visual que resulta desolador.

Hay más. Uno de equipos, los Blue Jays de Toronto, se han convertido en homeless, en unos sin hogar. Visto como se propaga el virus en EE.UU., las autoridade­s canadiense­s han prohibido que los Jays y el resto de la tropa entren y salgan de sus fronteras como Pedro por su casa.

Nadie les quería dar cobijo. Negociaron con los Pirates compartir su estadio en Pittsburgh. Las autoridade­s de Pensilvani­a respondier­on que no por prevención sanitaria. Lo mismo escucharon tras intentarlo con

Vuelve el béisbol en EE.UU, con estadios vacíos, un equipo sin hogar y con la prohibició­n a los jugadores de escupir

los Orioles de Baltimore.

Surgieron las bromas, ¿te gustaría acoger en tu patio trasero a unos aspirantes a ganar las series mundiales? Lo que fardaría uno ante sus amigos si les dijera te invito a ver a los Jays contra los Dodgers de Los Ángeles (otra vez los favoritos) en mi jardín. Habría algún inconvenie­nte, como que una pelota descontrol­ada rompiera un cristal o que a la hora de ir al lavabo hubiera cola.

Al fin han hallado refugio en Buffalo (Nueva York), cerca de Canadá, por lo que tendrán la sensación de que no están lejos de su hogar. Aunque es un estadio de segunda división –ligas menores–, algo es algo.

A poco de arrancar la temporada, en el primer inning (entrada o turno), Giancarlo Stanton, uno de los bateadores estrella de los del Bronx, logró un home run, ese golpe que significa tocar la gloria al golpear la bola fuera del terreno de juego y que permite correr todas las bases. Pero no había nadie en el público para luchar por coger esa bola y llevársela de recuerdo. Se posó en un asiento, imagen que definió esta nueva época en la que se ha vetado uno de los vicios más repetido y lamentable de los jugadores: no se puede escupir.

“El futuro no es lo que solía ser”, palabra de Yogi Berra.

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain