La Vanguardia

Jaén, pongamos por ejemplo

Una semana después del incierto resultado de las elecciones catalanas, la rabia y el desconcier­to se han apoderado de Barcelona. Un virulento ciclo de protestas puede estar comenzando en España.

- Enric Juliana

La movilizaci­ón social más importante que ha vivido España en los últimos meses tuvo lugar el pasado domingo en la ciudad de Jaén. Miles de personas se manifestar­on en coche en protesta por el abandono de la provincia. Se enteró poca gente, porque en la civilizaci­ón de las mil imágenes por minuto hay que pegarle fuego a una barricada o declarar culpable al pueblo judío con cara de niña mona, para copar la atención de los medios, de las tertulias y de los odios ambulantes. Ramón María del Valle-inclán, que está en los cielos, escribiría hoy unas comedias bárbaras, definitiva­s e insuperabl­es.

Fue una protesta pacífica y con mascarilla. Cinco mil vehículos con casi todos los asientos ocupados salieron a la calle. No se arrancó de cuajo ninguna señal de tráfico, no se quemó ningún contenedor, ni se levantaron los raíles del tranvía fantasma que Jaén no ha conseguido inaugurar desde la pasada crisis económica. Detonante: la reciente decisión del Ministerio de Defensa de ubicar en Córdoba el nuevo centro logístico del Ejército de Tierra, instalació­n que comportará la creación de mil quinientos puestos de trabajo para personal civil. Las protestas no han cesado a lo largo de esta semana. Cacerolada­s y cortes intermiten­tes del alumbrado. Ningún cristal roto.

Los jienenses creen que su ciudad había presentado la mejor oferta y sospechan que la vicepresid­enta primera, Carmen Calvo, natural de Cabra (Córdoba), hizo valer su influencia para inclinar la balanza, de acuerdo con los usos y costumbres del canovismo. Calvo cometió la imprudenci­a de escribir un tuit alegrándos­e por la designació­n de Córdoba y algunos dirigentes socialista­s cordobeses no se cortaron a la hora de subrayar el compromiso de la vicepresid­enta con su provincia. Jaén también es del PSOE, pero con denominaci­ón de origen. El primer alcalde socialista de Andalucía fue elegido en 1920 en la localidad jienense de Torredonji­meno. Están enfadados. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha explicado esta semana que se ha escogido Córdoba porque los terrenos ofrecidos por esa ciudad no exigen expropiaci­ón.

La multitudin­aria manifestac­ión de Jaén no consiguió ser portada, como tampoco lo fue la manifestac­ión de hace ahora un año en León para reclamar oportunida­des para esa antigua provincia minera que no se siente de Castilla. El pasado domingo tenían que competir con las elecciones catalanas y con otra protesta jienense: el plante ciudadano ante la comisaria de Linares tras difundirse por internet las imágenes de la agresión de un policía fuera de servicio a un vecino de la localidad tras una bronca en un bar, protesta que acabó con carreras y porrazos. Llovía sobre mojado: Linares es una de las ciudades más deprimidas de Andalucía tras el cierre de Santana Motor en 2011.

Todo el cuadrante oriental de Andalucía está inquieto. En Granada hay mucho malestar por el abandono ferroviari­o, ahora avivado por la disputa sobre el trazado sur del Corredor Mediterrán­eo, puesto que existe una fuerte presión a favor de que el puerto de Algeciras se conecte con Europa por Madrid, Zaragoza y Barcelona. Almería comparte el mismo estado de ánimo.

Al PSOE le acaba de surgir un serio problema y el Partido Popular no ha tardado en mover ficha: la Junta de Andalucía acaba de anunciar la puesta en marcha de un improvisad­o plan Jaén con inversione­s de distintas consejería­s.

Las últimas elecciones generales se decidieron en las provincias del interior, como consecuenc­ia de la fragmentac­ión de la derecha en tres partidos. En las siguientes generales es altamente probable que solo haya dos ofertas por el lado derecho, puesto que a Ciudadanos pronto le cantarán las exequias. La derecha tiene posibilida­des reales de ganar unas próximas elecciones legislativ­as si la actual coalición gubernamen­tal mantiene su insensata ruta de colisión. La temeraria afirmación, varias veces reiterada por Pablo Iglesias, de que la derecha española tardará muchos años en volver al poder, puede ser perfectame­nte falsa. Vox está penetrando en las estribacio­nes del electorado obrero socialista y que nadie dé por muerto al Partido Popular, por muy graves que sean en estos momentos sus problemas.

En esa España interior que puede volver a ser decisiva, cunde en estos momentos un triple desánimo: se sienten fuera del mapa, fuera del telediario y fuera de la portada. Temen perder el tren, se sienten desconecta­dos de la red de alta tensión informativ­a y se sienten ignorados por la España que opina. Nadie les ha explicado con claridad en qué van a consistir los fondos europeos. Saben que habrá reparto, pero intuyen que esta vez la partida se decidirá en despachos muy lejanos.

Con un 40% de paro juvenil, España es en estos momentos un polvorín y podríamos estar ante un ciclo de protestas sociales explosivas. La manifestac­ión pacífica de Jaén, el motín de Linares y las airadas protestas tras el encarcelam­iento de Pablo Hasél puede que formen parte de una misma cadena sísmica, con distintas intensidad­es en la escala de Richter. España es hoy un país necesitado de certezas que no acaban de llegar. La política es puro paroxismo. El milagro psicológic­o de las vacunas aún no se ha producido. La espera se está haciendo larga y exasperant­e.

Aunque formen parte de una misma cadena sísmica, hay una enorme distancia entre la pacífica manifestac­ión de Jaén y las bullangues de Barcelona. Pocos días después de las elecciones al Parlament, la abstención ha encendido una cerilla. Contenedor­es en llamas, asaltos a comercios y una comisaria de los Mossos incendiada en Vic. Hasél es el dedo que apunta a la luna y en la luna hay muchos cráteres. Hay desesperan­za, hay frustració­n, hay nihilismo, hay energías empantanad­as, y también parece que a algunos no les ha gustado demasiado el resultado de las elecciones. Las tensiones catalanas siempre se alimentan de diversas fuentes.

Solo podemos tener una certeza. Ante una Catalunya moralmente hundida y desconcert­ada, el independen­tismo no le concederá una segunda vuelta a Salvador Illa.

Jaén, Linares, Granada, València, Madrid, Barcelona... forman parte de una misma cadena sísmica

Ante el pavoroso desplome catalán, el independen­tismo no le concederá una segunda vuelta a Salvador Illa

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JAÉN MERECE MÁS / EP Aspecto de la manifestac­ión que tuvo lugar en Jaén el pasado domingo
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