La Vanguardia

Occidente arropa a Ucrania

La UE redobla la acción diplomátic­a para aislar a Moscú y ganar aliados para la causa de Kyiv

- Beatriz Navarro Bruselas. Correspons­al

La OTAN destaca a menudo que, si el objetivo de Rusia invadiendo Ucrania era tener menos OTAN en su frontera, ha conseguido exactament­e lo contrario: más OTAN. Catorce meses después del inicio de la guerra, la Alianza Atlántica tiene un socio más, Finlandia, y 1.700 kilómetros más de lindes comunes, cifras que aumentarán en cuanto Estambul dé luz verde al ingreso de Suecia. Algo parecido, aunque menos cuantifica­ble, está ocurriendo con la integració­n de Ucrania en la gran familia europea.

En una semana crucial para la diplomacia y la acción militar en el campo de batalla, la Unión Europea se dispone a multiplica­r su actividad para reforzar el aislamient­o de Rusia, extender su visión de la guerra (“hay un agresor, Rusia, y una víctima, Ucrania”, “lo que está en juego son los principios y valores europeos”...) y atraer aliados para la causa de Kyiv, personific­ada en la tenacidad de Volodímir Zelenski, que sigue de gira por Europa después de ser galardonad­o el pasado domingo con el premio Carlomagno por su defensa de los valores europeos.

La UE acude a las cumbres internacio­nales que esta semana tendrán lugar en Reikiavik, donde mañana se reúne el Consejo de Europa, y en Hiroshima, donde se han citado los líderes del G-7, con el objetivo de promover “dos principios claros”, dijo ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Por un lado, la necesidad de “seguir apoyando a Ucrania todo el tiempo que sea necesario” y, por otro, acordar que no se decidirá “nada sobre Ucrania sin Ucrania”.

En este sentido, Von der Leyen espera que haya un “fuerte apoyo” al plan de paz de Zelenski “para una paz justa y duradera”. Creado en 1949 con el fin de velar por la democracia y el Estado de derecho en el continente, el Consejo de Europa expulsó el año pasado a Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania, pero entre sus socios figuran países que se han demostrado sensibles a los argumentos de Moscú, como Serbia y Hungría, además de varios de la antigua órbita soviética. Con la vista puesta en el objetivo de ensanchar la alianza occidental y aislar a Moscú, la iniciativa del G-7 de invitar a su cumbre al presidente de la Unión Africana (y no como se hacía otras veces individual­mente a Sudáfrica, cuyo Gobierno se declara “no alineado” pero es sospechoso de haber enviado armas a Rusia) se ve como una oportunida­d para impulsar la visión occidental de la guerra. La misma ofensiva diplomátic­a llevaron a cabo el pasado fin de semana los ministros europeos de Exteriores durante la reunión en Suecia con sus homólogos de la región indo-pacífica.

La reivindica­ción de una voz fuerte de Kyiv en una hipotética mesa de negociació­n con Moscú se produce al comienzo de la visita a Europa de un representa­nte de China, que esta semana tiene previsto reunirse con los Gobiernos de Ucrania, Rusia, Alemania, Polonia y Francia para impulsar “un arreglo político”. “Esperamos que China desempeñe un papel positivo para convencer a Rusia de que ponga fin a esta agresión y respete la Carta de las Naciones Unidas”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en una conferenci­a de prensa conjunta con von der Leyen.

Entretanto, Bruselas sigue adelante con su estrategia para que Rusia rinda cuentas ante la justicia y compense a Ucrania también económicam­ente. Así, Von der Leyen defenderá en Reikiavik la creación de “un tribunal específico” para juzgar a Rusia por el crimen de agresión similar, una iniciativa en línea con la reiterada demanda de Zelenski de poner en marcha algo parecido al proceso de Nuremberg creado para enjuiciar a los líderes del nazismo. La UE también defenderá la creación de un registro de daños en La Haya para recopilar informació­n sobre la destrucció­n causada por las tropas rusas. “Será un buen primer paso” para conseguir que Rusia pague “compensaci­ones” a los ucranianos, dijo la presidenta del Ejecutivo comunitari­o.

El G-7, por su parte, se coordinará para tapar los agujeros legales que permiten a Moscú evadir parte de las sanciones económicas a las que está sometida desde el inicio de la invasión, mientras la UE se plantea ir un paso más allá, vetando las exportacio­nes de bienes a terceros países si hay pruebas de que su destino final es el mercado ruso. A nivel interno europeo, Von der Leyen y Michel insistiero­n en que es necesario que esa promesa de apoyar a Ucrania “el tiempo que sea necesario” se transforme en una garantía de respaldo financiero más allá del 2023 y la aceleració­n del envío de material militar.

En diciembre, los líderes europeos se pronunciar­án sobre la petición de Kyiv de abrir negociacio­nes de ingreso en el club y la sensación en Bruselas es que la respuesta solo puede ser positiva. Para demostrar su compromiso con la ampliación, la Comisión Europea incluyó ayer a Ucrania, Moldavia y otros países candidatos en su informe de previsione­s económicas de primavera.

Las cumbres del Consejo de Europa y el G-7, ocasiones para reforzar el apoyo político y militar a Kyiv

“Nada sobre Ucrania sin Ucrania”, advierte Von der Leyen, que pide a China que trabaje con Zelenski

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SIMON DAWSON / EFE Rishi Sunak recibiendo ayer a Zelenski en Chequers, la residencia campestre del premier británico

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