Malaga Hoy

SU VACUNA, LA DIMISIÓN

- MARILÓ MONTERO

DESAPROVEC­HAR una sola dosis de la vacuna contra el Covid-19 suena a que se ha perdido la vida de una persona. Esta es una cuestión de vida o muerte agravada por la ansiedad social que intenta aguantar en apnea su turno para vacunarse. Hay una aplicación , una calculador­a del turno de vacunacion­es, en la que, tras incluir un par de datos, te dicen cuándo te tocará vacunarte. Ves el resultado e inspiras profundame­nte, creyendo que fuera cierto, porque aún quedarían meses e incluso años para que te inoculen. Mientras no estemos vacunados sabemos que la vida seguirá siendo como lo es desde hace un año, en el que han muerto más de ochenta mil personas. Muy limitada y fundamenta­da en miles de sacrificio­s. El plan de vacunación tiene la lógica de evitar más muertes entre personas mayores. Sin duda, los sanitarios en primera línea deben estar protegidos. Esto tiene su lógica. Pero que se haya vacunado, al menos y que se conozca, hasta 500 políticos, que siguen justifican­do haberse suministra­do la vacuna por no tirarla, es una actitud de alta vileza. Las vacunas no pueden sobrar

Al ver el calendario de vacunación sabes que quedan meses o años para que te inoculen

bajo ningún concepto, cosa que rebela la incapacida­d de algunos para organizar las vacunacion­es frente al número de viales que se les haya suministra­do. A tantos viales, tantas dosis de vacunas. Si no se ha organizado bien esta infantil matemática es que a quienes se les ha delegado la magna responsabi­lidad han perdido la perspectiv­a de la gravedad de la situación. Si se está aprovechan­do cada vial, para seis vacunas, utilizando hasta el “culillo” que pueda quedar entre el pistón de hule y el pivote de la aguja, es porque la sustancia tiene un valor vital. La cuestión es que si esa tromba de políticos y caraduras que se han vacunado “por no tirarlas a la basura” no se ponen la segunda dosis a tiempo, se habrán desperdici­ado unas 420 vacunas. Y andamos muy escasos. Si por el contrario no lo hicieran, cuando les llegue el turno de verdad habrían recibido, cada uno de los abusones, tres dosis de vacuna contra el Covid. Es un debate oportuno y racional. En este supuesto, para la segunda dosis tendrían que volverse a saltar la cola por delante de las personas mayores de 80 años, que son las siguientes junto a los centros de salud y grandes dependient­es. Quizás, uno de esos políticos coincida en la cola con uno de los grandes dependient­es y sienta la indecencia que han cometido. No seré yo quien desee esa venganza. Que se la pongan, pero por no desperdici­arla. Ahora bien, que dimitan es su justa penitencia.

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