El ma­rro­na­zo de Cle­ve­land

Mien­tras los Ca­va­liers (bas­ket) y los In­dians (béis­bol) triun­fan, sus ve­ci­nos los Browns son la peor fran­qui­cia de EE.UU.

Mundo Deportivo (At. Madrid) - - POLIDEPORTIVO - David Llorens

Nin­gu­na vic­to­ria por nue­ve de­rro­tas es­ta tem­po­ra­da, que tie­ne to­da la pinta de aca­bar en blan­co. Un ba­lan­ce ne­ga­ti­vo de 87-115 des­de 1999, con só­lo dos cam­pa­ñas con más par­ti­dos ga­na­dos que per­di­dos y una úni­ca y fu­gaz apa­ri­ción en pla­yoff. Cua­tro en­tre­na­do­res en los úl­ti­mos seis años y has­ta diez quar­ter­backs en los úl­ti­mos cua­tro. Bien­ve­ni­dos al eterno sin­vi­vir de los Cle­ve­land Browns, se­gu­ra­men­te la fran­qui­cia pro­fe­sio­nal más ‘lo­ser’ de Es­ta­dos Uni­dos y la que tie­ne peor suer­te.

Lo de Browns (ma­rro­nes) has­ta pa­re­ce pre­des­ti­na­ción y re­co­chi­neo, pe­ro no: el equi­po de la NFL es el úni­co que de­be su nom­bre a una per­so­na, Paul Brown, que fue su pri­mer en­tre­na­dor en los años 40. Tam­bién se ca­rac­te­ri­za por lle­var el úni­co cas­co sin lo­go­ti­po, un na­ran­ja li­so que es su ima­gen de mar­ca. Y por ha­ber en­tra­do en una barrena his­tó­ri­ca de la que, por mu­cho que lo in­ten­te, es in­ca­paz de sa­lir.

Des­de que la ‘re­gu­lar sea­son’ de la NFL se es­ta­ble­ció en 16 par­ti­dos, só­lo una vez un equi­po los ha per­di­do to­dos (De­troit Lions, en 2008). Cle­ve­land pue­de ser el se­gun­do a te­nor del ca­len­da­rio que le res­ta, don­de só­lo los New York Jets pa­re­cen ase­qui­bles pa­ra un con­jun­to sin rum­bo ni au­to­es­ti­ma. Y lo más san­gran­te es el con­tras­te con las otras dos fran­qui­cias de­por­ti­vas de la ciu­dad, unos Ca­va­liers que son los vi­gen­tes cam­peo­nes de la NBA y unos In­dians que lle­ga­ron a la fi­nal de la Ma­jor Lea­gue, ca­yen­do en el par­ti­do de­ci­si­vo an­te los Chica­go Cubs, que en­te­rra­ron la fa­mo­sa Mal­di­ción de la Ca­bra tras 71 años de por­fía. Cle­ve­land no tie­ne equi­po en la NHL; Columbus Blue Jac­kets, tam­bién en Ohio, es el que le que­da más cer­ca.

El úl­ti­mo gran Brown

Los Browns en su día fue­ron un gran equi­po. Pe­ro han pa­sa­do más de 50 años des­de su úl­ti­mo éxi­to. Fun­da­do en 1945, el club fue cam­peón en la era pre Super Bowl, con­quis­tan­do cua­tro en­tor­cha­dos en 1949, 54, 55 y 64. Es­te úl­ti­mo tí­tu­lo lle­gó de la mano del le­gen­da­rio full­back Jim Brown (sí, otro Brown, pa­re­ce men­ti­ra), con­si­de­ra­do uno de los cin­co me­jo­res ju­ga­do­res de to­dos los tiem­pos y que lue­go tu­vo una fruc­tí­fe­ra ca­rre­ra en el ci­ne. Una pis­ta pa­ra le­gos: hi­zo el pa­pel de en­tre­na­dor asis­ten­te de Al Pa­cino en ‘Un do­min­go cual­quie­ra’, una pe­lí­cu­la don­de sub­ya­ce una ácida crí­ti­ca ha­cia el en­tra­ma­do de in­tere­ses que se ma­ne­ja en la tras­tien­da de la NFL.

Des­de Jim has­ta hoy, pri­me­ro po­co y lue­go, na­da de na­da. El club lle­gó a es­tar ‘hi­ber­na­do’ du­ran­te tres años, cuan­do en 1996 su pro­pie­ta­rio de­ci­dió tras­la­dar su ho­ri­zon­te y bue­na par­te de la es­truc­tu­ra y ju­ga­do­res a Bal­ti­mo­re pa­ra fun­dar los Ra­vens. La NFL de­jó en sus­pen­sión a los Browns has­ta 1999, cuan­do re­gre­sa­ron a la Li­ga pa­ra con­ver­tir­se en el la ver­sión de­por­ti­va del co­yo­te que nun­ca atra­pa al co­rre­ca­mi­nos. En su reapa­ri­ción per­die­ron en ca­sa por 0-43 an­te Pit­ts­burgh Stee­lers, la peor de­rro­ta de su historia. Sin em­bar­go, con los Browns nun­ca se sa­be cuán­do han to­ca­do fon­do: al año si­guien­te su­pe­raron su ré­cord, ca­yen­do por 0-48 an­te Jack­son­vi­lle Ja­guars.

No es que no in­ten­ten sa­lir del pozo, sino que ca­da pa­so les lle­va en di­rec­ción con­tra­ria. Des­de 1999 has­ta hoy han te­ni­do nue­ve téc­ni­cos. El úl­ti­mo que es­tu­vo más de tres años (1991-95) fue Bill Be­li­chick, que lue­go ga­nó cua­tro ani­llos al fren­te de New En­gland Pa­triots; aho­ra los en­tre­na­do­res son fast-food que los Browns con­su­men pron­to y ol­vi­dan aún más rá­pi­do. La úl­ti­ma in­cor­po­ra­ción, es­te mis­mo ve­rano, es Hue Jack­son, ex coor­di­na­dor ofen­si­vo de Cin­cin­na­ti Ben­gals. To­do inú­til.

El eje so­bre el que gi­ra to­da la ofen­si­va del equi­po, el quar­ter­back, es otro de los agu­je­ros ne­gros de los Browns. Es­te mis­mo año han ju­ga­do has­ta cua­tro de ellos: Robert Grif­fin, Josh McCown, Ke­vin Ho­gan y Cody Kess­ler. A Grif­fin, to­do un Heis­man Trophy y nº 2 del draft que cua­jó un es­pec­ta­cu­lar año de roo­kie con Was­hing­ton Reds­kins an­tes de en­ca­de­nar un ro­sa­rio de le­sio­nes, le fi­cha­ron en la pre­tem­po­ra­da, a ra­zón de 15 mi­llo­nes de dó­la­res por dos años, en una apues­ta arries­ga­da. Se rom­pió el hom­bro en el pri­mer en­cuen­tro y no ha re­apa­re­ci­do.

El fias­co de Man­ziel

Más ri­dícu­lo aún re­sul­tó Johnny Man­ziel, otra su­per­es­tre­lla uni­ver­si­ta­ria. Ele­gi­do en el draft de 2014, le des­pi­die­ron a fi­na­les de 2015 des­pués de de­cep­cio­nan­tes ac­tua­cio­nes de­por­ti­vas y un lar­go his­to­rial de fies­tas noc­tur­nas, pro­ble­mas

Tras dos dé­ca­das ne­fas­tas, lle­va ca­mino de com­ple­tar es­ta tem­po­ra­da en blan­co 4 téc­ni­cos en 6 años y 10 quar­ter­backs en los úl­ti­mos 4: to­do sa­le al re­vés en Brown­city

con el al­cohol y pe­leas. El año 2015 fue es­pe­cial­men­te pro­duc­ti­vo en cuan­to a ma­rro­nes en los Browns: la NFL sus­pen­dió a su me­jor re­cep­tor, Josh Gor­don, tras dar po­si­ti­vo en un con­trol an­ti­do­pa­je; a su en­tre­na­dor de lí­nea de ata­que, Andy Moe­ller, por vio­len­cia do­més­ti­ca; y a su ge­ne­ral ma­na­ger, Ray Far­mer, por en­viar men­sa­jes de tex­to al en­tre­na­dor en pleno par­ti­do, lo que el re­gla­men­to prohí­be ex­pre­sa­men­te.

Pe­se a las 9 de­rro­tas del ti­rón en­ca­ja­das es­te año –por ca­si 12 pun­tos de di­fe­ren­cia de pro­me­dio– en va­rias oca­sio­nes Cle­ve­land ha lle­ga­do al úl­ti­mo cuar­to con se­rias op­cio­nes de triun­fo, pe­ro siem­pre las ha echa­do por la bor­da. El epí­to­me de su fra­gi­li­dad men­tal fue el se­gun­do par­ti­do de la tem­po­ra­da, en ca­sa an­te los Ra­vens. Los Browns ga­na­ban por 20-2… y aca­ba­ron per­dien­do por 20-25.

No to­do en Cle­ve­land Browns es ma­te­rial de de­rri­bo. Tie­nen una lí­nea de ata­que se­ria, un re­cep­tor de ca­la­do co­mo Te­rre­lle Pr­yor y ano­tan con cier­ta fa­ci­li­dad. Pe­ro en Brown­city im­pe­ra la ley de Murphy y las nu­bes siem­pre son ne­gras

FO­TOS: AP

Arri­ba, el tight end de los Browns Gary Bar­nid­ge (82) de­ja es­ca­par el ba­lón por cen­tí­me­tros en la zo­na de mar­ca, en una me­tá­fo­ra de lo que es­tá sien­do la historia re­cien­te de la fran­qui­cia de Cle­ve­land

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.