Mundo Deportivo (At. Madrid)

UN BARÇA INTERINO

N El Alavés, con una sola ocasión tras el golazo de Memphis, echa sal a la herida azulgrana n La dejadez defensiva anula el esfuerzo en ataque de un equipo casi igual al de Koeman

- Joan Poquí

El Barça sigue sin levantar cabeza, pese a algunos brotes verdes y a las buenas noticias de la confirmaci­ón de Nico y Gavi, el gran partido de Eric en defensa, la rápida circulació­n o el paso adelante de Memphis. Al final, un Barça muy parecido al de Koeman volvió a pinchar. En casa y ante un claro candidato a descender, un Alavés que se limitó en el primer tiempo a defenderse y que en el segundo arruinó el debut de Sergi Barjuan en el banquillo. Ya veremos cuántos partidos lo ocupa. Su Barça, de momento, mostró detalles prometedor­es en el inicio pero acabó perdiendo fuelle en un partido a ratos adusto y con drama: transcurri­dos cuarenta minutos y después de haber rematado con intención un par de veces, el ‘Kun’ Agüero dejó el partido mareado. El Barça dominó mucho y creó ocasiones de sobra para ganar, especialme­nte un chut al poste de Memphis, autor del 1-0, pero volvió a adolecer de un punto de lucidez y volvió a conceder muy fácilmente .

En lo bueno y en lo malo, el Barça se pareció mucho al de Koeman. Es normal: Barjuan no ha tenido tiempo para innovar. Puso en liza un equipo dinámico, que trató de mover el balón más rápido que en los últimos tiempos, pero que poco a poco y sin crear demasiadas ocasiones realmente claras, se fue transforma­ndo en un equipo rutinario y sin veneno, hasta que en el segundo tiempo el talento, sobre todo de Memphis y los dos interiores, hizo que el Barça encerrase el Alavés. Sin embargo, tanto es capaz este Barça de generar ocasiones y marcar como de conceder: sólo tres minutos después de que Memphis marcase el 1-0, empataba Rioja en una desconexió­n inconcebib­le de Piqué. Después, el Barça ya funcionó a trompicone­s, pese a la entrada, ni más ni menos, de todo un Riqui Puig, y Sergi se la jugó con los jóvenes Abde, al que hizo debutar, y Balde, ambos pupilos suyos en el ‘B’. En eso sí marcó diferencia­s Sergi. Y los dos hicieron mucho más que algunos.

De entrada, Sergi puso en liza un once que podría considerar­se continuist­a. La alineación podría haberla suscrito Koeman, perfectame­nte, con Dest y Memphis como extremos, abiertos en banda; ‘Kun’ en punta hasta su mareo; Gavi y Nico interiores en un 4-3-3 al uso, intercambi­ando derecha e izquierda; y Mingueza como lateral derecho. Piqué, Alba y Busi, intocables en sus puestos.

Un detalle novedoso fue la vocación ofensiva de Eric Garcia, cuyas subidas al ataque con el balón controlado sirvieron para abrir las líneas de un Alavés que trabajaba para dificultar la rápida circulació­n de balón que buscaba el Barça. Ese ritmo alto fue una de las claves que claramente intentó imponer Sergi, junto con un mayor protagonis­mo de los interiores, una relevancia en el juego que se tradujo en un pase de Gavi a Jordi Alba que dejó solo al lateral, que definió mal.

Memphis, protagonis­ta

La movilidad azulgrana hizo que al Alavés le costase mucho mantener sus muros sin fisuras. Por esas fisuras entró Memphis por la izquierda con peligro, pero la ocasión más clara de la primera fase fue un remate de cabeza a la salida de un córner de Eric Garcia, que, con más protagonis­mo que nunca en el juego, obligó al meta Sivera a una parada difícil, abajo al poste derecho.

El Alavés esperaba tener alguna opción a la contra, pero el Barça no le dejaba. Y más difíciles se le pusieron las cosas cuando, a los veinte minutos, se lesionó Ximo Navarro. También pidió al rato el cambio, aparenteme­nte, Edgar Méndez. El muy pillín, sin embargo, muy mal no estaría cuando, casi inmediatam­ente, remató de cabeza una falta desde media distancia que sirvió Duarte. Y después siguió entrando por la banda derecha. Volvía a caer al suelo y a quejarse cada vez que tenía ocasión. El Alavés, tras el buen inicio del Barça, había atemperado las cosas, aunque todavía antes de la media parte Memphis forzó al guardameta rival con un chut fuerte.

El disparo fue un preludio del golazo con el que el Barça, nada más comenzar el segundo tiempo, desencalla­ba el partido: un chut potente y colocado, ante la oposición de Laguardia, que se coló por la escuadra. Pero, atención: solo tres minutos después, Rioja se sacó de la manga una gran jugada, se metió hasta la cocina con una pared con Joselu en las narices de Piqué y superó a Ter Stegen.

Increíble la incapacida­d de controlar, con un Piqué retratado una vez más en la jugada del gol. En un momento, el Alavés echó por tierra un buen inicio del Barça en la segunda parte. A partir de ahí, chutó Coutinho, también Alba desde fuera del área y el Barça se lanzó a por el triunfo: Memphis tiró al poste después de una gran jugada ofensiva de Gavi y volvió a tener un remate que rechazó el portero.

El debutante Abde, recién entrado, encaró en la frontal y provocó una falta peligrosís­ima que chutó Coutinho fuera. Abde y Balde aportaron cosas en busca de un gol del triunfo que no llegó

HEl dato Un punto de nueve Tras perder contra el Madrid (1-2) y el Rayo (1-0), el Barça perdió más comba en la tabla con el empate

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FOTO: EFE Gavi, de lo mejor del Barça, ante Pere Pons

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