“Yo se­ría una mu­jer bru­ta ymuy se­xual”

Vanity Fair (Spain) - - AGENDA - – JUAN SANGUINO

on 17 años cam­bió la “tie­rri­ta” por “las hos­tias de Ma­drid”. Y tras mu­chos años Alex Gar­cía (Te­ne­ri­fe, 1981) ha con­se­gui­do te­ner la ca­ra du­ra y la agenda re­ple­ta. Tra­ba­ja igual en la te­le ( Tie­rra de lo­bos), el ci­ne ( La no­via; Ki­ki, el amor se ha­ce) y el tea­tro: el 14 de sep­tiem­bre es­tre­na In­cen­dios, de Wal­di Moua­wad, en el Tea­tro de la Aba­día deMa­drid ( tea­troa­ba­dia. Com­par­te su vi­da con la ac­triz Ve­ró­ni­ca Eche­gui des­de que ro­da­ron jun­tos Seis pun­tos so­bre Em­ma (2011). Ade­más de la in­ter­pre­ta­ción le gus­tan to­dos los de­por­tes ex­tre­mos “cuan­tas más po­si­bi­li­da­des de par­tir­te la ca­ra, me­jor”; ado­ra per­der­se por el mun­do “cual­quier lu­gar va­le, y más si es­tá cer­ca del­mar”, y tie­ne es­pe­cial mano en la co­ci­na: “ha­ce años yo ya ha­cía fu­sión con to­do lo que te­nía en la ne­ve­ra”. Nos lo­cuen­ta enu­na so­fo­can­te tar­de ve­rano. Y con tan­to fue­go, so­lo es­pe­ra­mos no­que­mar­nos.

Es­te ve­rano ha par­ti­ci­pa­do en un anun­cio de cer­ve­za don­de di­ce: “Quien no apo­ya... [no fo­lla]”, ¿Ve­nía en el guión o es que le gus­tan las ri­mas?

¡Ja, ja, ja! Fue im­pro­vi­sa­do. Yo soy así, se me caen las per­las.

¿Qué me­tió en la mo­chi­la cuan­do sa­lió de Te­ne­ri­fe?

Mu­chas ga­nas y po­co di­ne­ro. Y una bo­te­lla de ron.

Da­niRo­vi­ra le di­jo en lo­sGo­ya que se mo­ría us­ted­muy bien. ¿Al­go que se le dé re­ma­ta­da­men­te mal?

Can­tar, ju­gar al fút­bol y pres­tar aten­ción a la gen­te que aca­bo de co­no­cer. Mi ca­be­za va más rá­pi­do que la reali­dad y se me ocu­rren mil co­sas que ha­cer o de­cir. Mi­ra, se­gún te lo es­toy con­tan­do he de­ci­di­do que lo voy a ha­cer a par­tir de aho­ra. Igual des­cu­bro co­sas de la gen­te.

Ha pues­to de mo­da el ve­llo mas­cu­lino, pe­ro ¿se ha de­pi­la­do al­gu­na vez?

De pe­que­ño hi­ce una bar­ba­ri­dad. Con 14 años mi pri­mo y yo nos de­pi­la­mos las pier­nas. Con cera. Es­tá­ba­mos con­ven­ci­dos de que así na­da­ría­mos me­jor. Y nun­ca más. Mi pri­mo si­guió y aho­ra no tie­ne na­da de pe­lo en to­do el cuer­po.

Quien me­jor le co­no­ce nos di­ce que tie­ne un fuer­te la­do fe­me­nino. ¿Tam­bién con­fun­de iz­quier­da y de­re­cha?

(Ri­sas) Si en al­go me parezco a las mu­je­res que hay en mi vi­da es en su sen­si­bi­li­dad y en las vuel­tas que le doy a las co­sas en mi ca­be­za. Yo se­ría una mu­jer bru­ta, di­ver­ti­da, sen­si­ble y muy se­xual…

¿..y sin de­pi­lar?

(Ri­sas) Su­pon­go que me de­pi­la­ría. Y me gus­ta­ría ir a leer a la mon­ta­ña y ha­cer ce­re­mo­nias fe­me­ni­nas, y bai­la­ría des­nu­da por la na­tu­ra­le­za.

Su pró­xi­ma pe­lí­cu­la es ‘No cul­pes al kar­ma de lo que te pa­sa por gi­li­po­llas’ ¿Qué es lo peor que le ha pa­sa­do por gi­li­po­llas?

Per­der avio­nes, por con­fia­do.

¿Y qué me di­ce de de­jar­se el tra­je en la tin­to­re­ría el día de los Go­ya?

La chi­ca de la tin­to­re­ría al­gu­nos sá­ba­dos abre y otros no. Ye­se no abrió… Me­nos­mal que el chi­co de la pa­pe­le­ría de al la­do co­no­cía el nom­bre de la due­ña y la bus­ca­mos en el lis­tín te­le­fó­ni­co. Por suer­te vino, me dio el tra­je y no­me co­bró. Es del ba­rrio y me co­no­ce, pe­ro has­ta ese día no se en­te­ró de que soy ac­tor.

Ha via­ja­do mu­cho, ¿qué es lo más ra­ro que ha co­mi­do?

Sal­ta­mon­tes, un clá­si­co en Mé­xi­co. Pe­ro no me gus­tan los bi­chos. Co­mí co­la de co­co­dri­lo enCu­ba yme pa­re­ció un­man­jar. Mi es­ta­do más fe­liz es via­jan­do, en­ci­ma de un es­ce­na­rio o en la ca­ma bien acom­pa­ña­do.

‘In­cen­dios’ tra­ta so­bre el mie­do a des­en­te­rrar el pa­sa­do. ¿Es de los que pre­fie­re no ha­cer­lo?

Nos­pa­sa a to­dos. Mi­per­so­na­je noha te­ni­do pa­dre y su­ma­dre no le ha­bla. Tie­ne mie­do a cre­cer y a que lo des­co­no­ci­do sea peor de lo que ya tie­ne. Pre­fie­re afian­zar­se en el pre­sen­te.

Pa­ra pre­pa­rar su per­so­na­je en ‘Ka­mi­ka­ze’ via­jó a la ex re­pú­bli­ca soviética de Geor­gia y se hi­zo pa­sar por ru­so en un ho­tel de Ma­drid. Aca­ba­ron lla­man­do a la po­li­cía. ¿Le po­ne te­ner pro­ble­mas con la ley?

Nun­ca he si­do de­lin­cuen­te pe­ro sí, he pe­ca­do. Y he re­in­ci­di­do. Mi in­fan­cia fue co­mo la de to­do ni­ño que se pre­cie.

¿Cuán­to se tar­da en su­bir­se a una gua­gua pa­ra ba­jar­se de un au­to­bús?

es­tre­na el Tea­tro de la Cuan­do es­toy a gus­to o con ami­gos de Ca­na­rias me sa­le en­se­gui­da.

¿Se ima­gi­nó al­gu­na vez con­ver­ti­do en car­ne de co­ra­zón?

La pre­sión por el ti­tu­lar nos mi­ti­fi­ca y nos con­vier­te en per­so­na­jes que no so­mos. La pren­sa ro­sa des­ta­ca una par­te de nues­tra per­so­na­li­dad y nos con­vier­te en per­so­na­jes. Cuan­do la gen­te me co­no­ce des­cu­bre la reali­dad. de sep­tiem­bre.

Álex Gar­cía In­cen­dios en Aba­día, el 14

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