El via­je de mar­lan­go

Más que cam­biar de idio­ma, re­co­no­cen ha­ber­se mu­da­do de pla­ne­ta. El gru­po li­de­ra­do por la ac­triz Leo­nor Watling sa­ca

Woman - - LO+W MÚSICA -

Les per­se­guía la pregunta, ¿pa­ra cuán­do un dis­co en cas­te­llano? Y lle­gó el mo­men­to. «He­mos te­ni­do que pa­sar to­do un vía cru­cis pa­ra lle­gar has­ta aquí», ase­gu­ra Ale­jan­dro Pe­la­yo, uno de los com­po­nen­tes del trío. Afir­man «ha­ber tran­si­ta­do por la fron­te­ra en­tre Te­xas y Mé­xi­co pa­ra, fi­nal­men­te, ate­rri­zar en Bur­gos». Ale­jan­dro y Leo­nor (Watling), au­to­res de la mú­si­ca y le­tra del dis­co, co­men­tan có­mo le han abier­to la puer­ta al tan­go, a la co­pla y al pa­so­do­ble.

Com­pli­car el tra­ba­jo; es más di­fí­cil es­cri­bir en es­pa­ñol por­que ca­si no hay mo­no­sí­la­bos. En in­glés to­do tie­ne va­rios sig­ni­fi­ca­dos y to­das las pa­la­bras son ‘ama­bles’.

No cam­bia­mos de idio­ma sino de uni­ver­so. Si pre­gun­tas a la gen­te qué gru­po le gus­ta, di­rá los Beatles, nun­ca Los Brin­cos. He­mos vi­vi­do una gran se­quía mu­si­cal; nues­tra ge­ne­ra­ción, que te­nía que ha­ber des­cu­bier­to el rock y el punk en cas­te­llano, es­cu­cha­ba a Con­cha Pi­quer. Re­sul­ta muy di­fí­cil ale­jar­se de esos es­te­reo­ti­pos. De for­ma na­tu­ral, por­que real­men­te nos gus­ta mu­cho. He­mos co­gi­do el ves­ti­do que la abue­la te­nía guar­da­do en el baúl y lo he­mos mo­di­fi­ca­do pa­ra lu­cir­lo sin que pa­rez­ca un dis­fraz. Pa­ra ello nos ha ayu­da­do tener re­fe­ren­cias de gen­te que lle­va tiem­po ha­cien­do es­to, co­mo Bun­bury.

Yo siem­pre es­cri­bo las le­tras y, en ese te­rreno, él es muy res­pe­tuo­so... y yo, muy di­plo­má­ti­ca.

Es la úni­ca for­ma de que lue­go te subas al es­ce­na­rio y de­fien­das bien el te­ma. Tra­ba­jar con otro con­sis­te en no re­la­jar­te ja­más, si tú de­caes, el otro ti­ra. Yo to­mo de­ci­sio­nes muy rá­pi­do, soy muy con­tun­den­te, y Leo­nor vi­ve en la du­da.

La pa­ter­ni­dad me ha vuel­to más res­pon­sa­ble; aho­ra ma­dru­go, co­rro todos los días... Mi hi­jo me ha or­de­na­do to­do lo de­más. Re­co­noz­co que no le pue­do pe­dir más a la vi­da, lo ten­go to­do: un piano, un hi­jo y una mu­jer ma­ra­vi­llo­sa.

Tu esen­cia no cam­bia con la ma­ter­ni­dad, pe­ro sí que es verdad que, de re­pen­te, te dan más ga­nas de vi­vir. UN DÍA EX­TRA­OR­DI­NA­RIO «Nos cos­tó mu­cho ele­gir el tí­tu­lo. Que­ría­mos re­fle­jar la po­si­bi­li­dad que te­ne­mos de de­ci­dir có­mo va a ser nues­tro día. Sa­lir a la ca­lle con ener­gía y vi­ta­li­dad de­pen­de de ca­da uno; es­ta es la ban­da so­no­ra pa­ra el que quie­ra ir por la vi­da con esa ac­ti­tud.»

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.