Te­xas fre­nó a Trump en las elec­cio­nes de me­dio tér­mino

El Diario de El Paso - - PORTADA - • Ross Ram­sey

Aus­tin – To­dos co­no­ce­mos el es­pec­tácu­lo me­diá­ti­co en­tre Ted y Be­to en las elec­cio­nes de es­ta se­ma­na, sin em­bar­go, los atrac­ti­vos de esa com­pe­ten­cia no explican com­ple­ta­men­te los re­sul­ta­dos.

To­do es­to fue acer­ca de Do­nald Trump.

Las elec­cio­nes de me­dio tér­mino son una es­pe­cie de ca­li­fi­ca­ción pa­ra los pre­si­den­tes, ha­bría que pre­gun­tar­les a Bill Clin­ton, Geor­ge W. Bush y Ba­rack Oba­ma.

El lle­var a ca­bo una elec­ción a la mi­tad de una pre­si­den­cia les da a los elec­to­res la opor­tu­ni­dad de ajus­tar su re­pre­sen­ta­ción. Y en es­te año en Te­xas, esos vo­tan­tes se mo­vie­ron un po­co a la iz­quier­da, ya que eli­gie­ron a de­mó­cra­tas pa­ra que re­em­pla­za­ran a los re­pu­bli­ca­nos en la Le­gis­la­tu­ra es­ta­tal y en el Con­gre­so, pe­gán­do­les a los már­ge­nes elec­to­ra­les que es­pe­ra­ban los re­pu­bli­ca­nos te­xa­nos.

Los re­sul­ta­dos nor­ma­les pa­ra los can­di­da­tos re­pu­bli­ca­nos en el Es­ta­do fue­ron tam­ba­lean­tes. Los re­pu­bli­ca­nos per­die­ron o no tu­vie­ron una bue­na ac­tua­ción en lu­ga­res co­mo los Con­da­dos Co­llin, Den­ton, Wi­lliam­son y Ta­rrant.

Esos son lu­ga­res en los que el Par­ti­do Re­pu­bli­cano de­pen­de pa­ra con­tra­rres­tar a los vo­tan­tes de­mó­cra­tas de Da­llas, Hous­ton, Aus­tin y San An­to­nio. La vo­ta­ción fue ines­pe­ra­da­men­te ce­rra­da en las com­pe­ten­cias de to­do el Es­ta­do y ba­rrie­ron con mu­chos re­pu­bli­ca­nos que no ocu­pa­ban un lu­gar im­por­tan­te en las bo­le­tas, lo cual es­ta­ba bien en un año nor­mal.

Aun­que una vic­to­ria es una vic­to­ria, aun cuan­do sea por unos cuan­tos vo­tos. Ha­bría que fe­li­ci­tar a los ga­na­do­res re­pu­bli­ca­nos que lo lo­gra­ron por un re­du­ci­do mar­gen. Sin em­bar­go, el men­sa­je que en­via­ron los vo­tan­tes – los vo­tan­tes re­pu­bli­ca­nos, en par­ti­cu­lar – fue muy cla­ro.

Hay que ba­jar­le de tono.

Los re­pu­bli­ca­nos de Te­xas no agre­ga­ron ni una so­la per­so­na a las fi­las de la Cá­ma­ra es­ta­tal. Los de­mó­cra­tas de Te­xas aña­die­ron a 14, jun­to con un par de miem­bros de la delegación con­gre­sis­ta.

Fue una no­che de vic­to­rias ce­rra­das pa­ra mu­chos de los ga­na­do­res.

Ha­bría que lla­mar­los los “ape­ni­tas” – a las per­so­nas que ape­nas y lo lo­gra­ron, in­clu­yen­do a los nue­vos miem­bros de­mó­cra­tas del Se­na­do y Cá­ma­ra es­ta­tal que su­pe­raron a los re­pu­bli­ca­nos y lo­gra­ron es­ca­bu­llir­se. Tam­bién in­clu­yen a al­gu­nos re­pu­bli­ca­nos en fun­cio­nes en la Cá­ma­ra, de quie­nes no se es­pe­ra­ba que tu­vie­ran pro­ble­mas.

Una pre­gun­ta que se­rá res­pon­di­da en el mes de enero, cuan­do se reúna la Le­gis­la­tu­ra pa­ra su se­sión re­gu­lar se­rá: ¿Los te­mo­res elec­to­ra­les ca­lla­ron al­gu­nas vo­ces o se­rá que los con­ser­va­do­res que ga­na­ron nue­vos tér­mi­nos a to­do pul­món, re­gre­sa­rán con to­da su fuer­za?

El pri­mer in­di­cio lle­ga­rá an­tes del ini­cio de la se­sión, mien­tras los 150 miem­bros de la Cá­ma­ra de­ci­den quién re­em­pla­za­rá al sa­lien­te Joe Straus co­mo pre­si­den­te de la mis­ma.

A la luz de los re­sul­ta­dos de la elec­ción, es pro­ba­ble que sea al­guien más mo­de­ra­do, co­mo Straus, que al­guien que no lo sea.

Los rui­do­sos con­ser­va­do­res que ha­bían cla­ma­do pa­ra te­ner más car­ne ro­ja y me­nos mo­de­ra­ción fue­ron de­rro­ta­dos – o apa­lea­dos.

Los re­pu­bli­ca­nos mo­de­ra­dos tu­vie­ron me­jo­res re­sul­ta­dos con los vo­tan­tes que los de lí­nea du­ra.

Y aun­que ca­da uno de los re­pu­bli­ca­nos de to­do el Es­ta­do que es­tu­vie­ron en las bo­le­tas ga­nó, ca­da uno de los que re­pe­ti­rá – des­de el se­na­dor Ted Cruz y el go­ber­na­dor Greg Ab­bott – ga­na­ron en es­ta oca­sión por un mar­gen más pe­que­ño.

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