El Ware­house Market: un ne­go­cio a base de fa­milia y fe

La Semana - - FRONT PAGE - POR GUILLERMO ROJAS Y WIL­LIAM R. WYNN TULSA, OK

Puede que no conoz­cas el nom­bre del dueño, pero si has vivido en Tulsa un tiempo con­sid­er­able se­gu­ra­mente es­tés fa­mil­iar­izado con la tienda fa­vorita de los con­sum­i­dores Tul­sanos desde hace más de ocho años. Clint Cox es el pa­tri­arca de esta di­nastía de su­per­me­r­ca­dos con más de 110 años de antigüedad, que desde 1938 opera en Tulsa bajo el nom­bre de Ware­house Market.

“Mi bis­abuelo comenzó tra­ba­jando en un pe­queño mer­cado en Hen­nessee, Ok­la­homa allí por el año 1906”, recordó Cox du­rante una en­tre­vista con La Se­m­ana. “Su hijo Clint Cox fue quien años de­spués in­au­gu­rara las tien­das Cox Cash Store en Lit­tle Rock, y de ahí se de­sprendió Ware­house Market que abrió sus puer­tas en 1938”.

Cox heredó el ne­go­cio en 1968 y ahora junto a su hijo Chris­tian Cox dirige la quinta gen­eración de esta em­presa fa­mil­iar cuya tradi­ción es ofre­cer pro­duc­tos de alta cal­i­dad a pre­cios ra­zon­ables.

Cox es un hom­bre de pro­funda fe, y la re­ligión es su guía tanto en el tra­bajo como en su vida per­sonal, para Cox Dios está primero, la fa­milia en se­gundo lu­gar y de­spués la em­presa. “La fa­milia es el lu­gar donde uno tiene que es­tar cuando lo nece­si­tan. Tener un ne­go­cio fa­mil­iar es una ben­di­ción y un de­safío pero si uno tiene una buena fa­milia, como la mia, todo se hace en equipo”.

Cox cree que si bien no hay re­spues­tas claras al por qué de su éx­ito, sí hay al­gu­nas re­glas que mem­o­rizar. “La clave para al­can­zar el éx­ito es mane­jar nue­stros gas­tos y brindarle al cliente lo que quiere cuando lo quiere”, dijo.

Cox sabe que es im­por­tante man­ten­erse en alto y con los prin­ci­p­ios mo­rales claros para en­frentar los tiem­pos de va­cas gor­das y los de va­cas fla­cas. “Lo más difí­cil de preser­var en este tipo de ne­go­cios es la pa­cien­cia. Hay que es­tar tran­quilo du­rante los tiem­pos difí­ciles, uti­lizar el sen­tido común y seguir tratando a los clientes con la misma regla de oro que nos dio dios, tratarlo como nos gus­taría que nos trataran a nosotros”.

Mu­chos de los em­plea­dos de Ware­house, al igual que sus clientes, son his­panos, y Cox se siente ben­de­cido por esta comunidad. “Los re­speto muchísimo, so­bre todo por su im­pla­ca­ble con­ducta de tra­bajo. El­los aman a sus fa­mil­ias, van a la igle­sia y son tra­ba­jadores hon­estos”.

Cox sabe que hay mucha com­pe­ten­cia en su rubro, es­pe­cial­mente los otros su­per­me­r­ca­dos his­panos, sin em­bargo él los con­side- ra nece­sar­ios, pues son tien­das ex­ce­lentes que ofre­cen una var­iedad de artícu­los que val­o­ran la iden­ti­dad cul­tural de sus clientes, para cada cliente un tipo dis­tinto de pro­ducto. “La única cosa que me da miedo es du­dar de mi mismo, si no hay du­das de por medio y te afer­ras a tu fe, en­tonces dios se hace cargo del resto”.

Los planes a fu­turo “es­tán en manos de dios, sólo ten­dremos que es­cucharlo”, ase­guró Cox. Por ahora esto sig­nifica la aper­tura de una nueva red de mer­ca­dos lla­mada Cox Cash Saber Stores, que tienen nom­bre de fu­turo.

Gran pa­troci­nador de la re­forma in­mi­gra­to­ria, Cox dijo: “Ad­miro a las fa­mil­ias his­panas y con­fieso que me gus­taría que muchas otras cul­turas fueran así. Hoy gra­cias a el­los Tulsa es un lu­gar mejor, nos in­di­can el camino a seguir”.

LA en­tre­vista ter­minó como ini­ció, con las pal­abras de dios y una re­flex­ión que nos in­vita a re­flex­ionar: “Muéstrenle sol­i­dari­dad a to­dos, a quienes es­tán en la calle, a quienes quizás la es­tán pasando mal, porque to­dos so­mos hi­jos de dios y si creemos en él ser­e­mos iguales ante sus ojos y even­tual­mente nos volver­e­mos a ver en el paraíso”. (La Se­m­ana)

CLINT COX

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