Vanguardia - Domingo360 : 2020-07-12

HOMENAJE : 21 : 21

HOMENAJE

Hoy, mismo día 12, siendo sábado hace 23 años, cerca del mediodía, hicimos nuestra entrada por el camino central al altar de la Capilla del Santo Cristo; radiante como siempre ella lució su vestido blanco de bodas. Por decisión propia iniciamos nuestra aventura y el 31 de Marzo de este año, por voluntad de Dios, la despedimos, con su alma purificada y reluciente como entonces, y se fue por ese mismo sendero principal donde sólo pueden andar las almas grandes como ella. Un día, saliendo de misa de nuestra parroquia San José y caminando por los jardines de mi casa paterna, en la Quinta Anáhuac, mamá nos dijo, seria, pero a la vez con un dejo de broma: “Nada más quiero que sepan antes de casarse, que aquí no se aceptan devolucion­es, así que Karla, conócelo bien”. No les puedo asegurar que me haya conocido bien en aquel momento, tan solo fueron nueve meses de noviazgo, pero al cabo de los años y de esta enfermedad, creo que no se equivocó y que como matrimonio nos cumplimos. Nunca fui el marido perfecto. Siempre le estaré agradecido por todo el amor que me dio. Pero como dije en la boda, en las buenas y en las malas, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad estuvimos juntos, hasta que la muerte nos separó. Dios me dio la dicha y la fortaleza de acompañarl­a hasta su último suspiro y su último latido y eso es una bendición para mí; me siento plenamente satisfecho y con mi alma en paz por haber cuidado y velado su bienestar y asegurarle un bien morir. Sé que eso necesitaba ella por todo lo que había sufrido. Admiración total a Karla. Su seguridad, su firmeza, su integridad, su independen­cia, su mirada decidida siempre en hacer y construir algo más. Tuvo dedicación entera a los hijos además de sus proyectos y metas de trabajo y supo rodearse de amistades correctas. Mientras estuvo sana nunca fue conformist­a, y aún con las limitacion­es físicas y operativas hizo lo que pudo, hasta que fueron creciendo y afectaron su actuar, pero jamás su pensar. Nuestro núcleo familiar fue lo