Vanguardia - Domingo360 : 2020-07-12

HOMENAJE : 23 : 23

HOMENAJE

mucho amor, quizá mucho más de quien menos lo esperaba. fuimos complement­o el uno para el otro. Me cuidó, me protegió, me defendió aún a costa de su vida. Sensible y tierna cuando debía ser; firme y de carácter, de bastante carácter. Karla y yo fuimos siempre convencido­s que la amistad es un don. La situación nos hizo tomar distancia física, pero nunca afectiva. Ella vivió grandes momentos con grandes amigas y amigos, ahí encontró amistad y complicida­d. En este homenaje sé que cuento espiritual­mente a muchos de los tantos amigos con los que Dios nos ha bendecido, grandes seres que nos apoyaron de muchas maneras y que lamentable­mente las circunstan­cias hacen que no estén presentes. Mis hijos y yo deseamos agradecer las abundantes muestras de amor, de cariño y apoyo de siempre y más durante estos últimos años. Gracias por todas sus ayudas y apoyos. Gracias por las flores reales que enviaron en vida o bien simbolizad­as en una llamada, una visita, un mensaje, una palabra, un comentario por Facebook o por Whatsapp, un detalle, una invitación o una atención a alguno de nosotros. Gracias también a todos aquellos que sin ser tan cercanos siempre buscaron maneras de mandarnos señales positivas y de aliento. A los papás de Karla les aseguro, como a mis hijos y a muchos les consta, que estando yo a su lado recibió todo el apoyo que necesitaba para sentirse amada, querida y reconocida y que siempre se cumplió su voluntad; y también les digo: MISIÓN CUMPLIDA, me la entregaron en la Iglesia para hacerla feliz y cuidarla y me siento pleno y satisfecho de haber hecho y dado todo lo que estuvo a mi alcance, sobre todo mi vida; ahora continuaré hombro a hombro con los hijos que Dios nos dio para que sigan siendo hombres de bien y ejemplos de ella. Gracias a mi familia, a mi mamá, hermanos, cuñados y parientes por todo el amor, calidez y cariño que le dieron y que ella siempre reconoció y agradeció. Su solidarida­d espiritual y humana en los momentos más difíciles que la vida nos puso antes y durante la enfermedad, quedó manifiesta. Recibió l l A las tías, tíos y primos de Karla por ambos apellidos, mil gracias por quererla y amarla. Estoy seguro que, aunque su sueño no se cumplió en vida, al menos hoy desde el cielo, ella celebra que estén todos unidos espiritual­mente por y con ella. l l Mención y agradecimi­ento especial merece Doña Mary. Ella nos apoyó en trabajos y cuidado de hijos y casa prácticame­nte desde el inicio de nuestro matrimonio. Ella conoció, protegió, cuidó y consoló a Karla siempre, y con dedicación maternal, desde su diagnóstic­o. Suplió muchas ausencias en su vida y supo perfectame­nte el afecto que le tenía y el que le tenemos mis hijos y yo a toda su famiia. Muchas gracias. Amigos y familia: Aprovechem­os el dolor que tenemos. Daremos sentido a la ausencia de Karla si con su testimonio hace que cada uno de nosotros valore lo más sencillo de la vida, como es mover un dedo. A partir de tomar conciencia de ello, de lo valioso que es poder mover una parte de nuestro cuerpo, valoremos más y vivamos mejor, quejémonos menos y agradezcam­os más, perdonemos de corazón y no odiemos, demos gracias a Dios por los talentos y dones, entonces así y sólo así, habrá valido la pena su enfermedad, su dolor y su muerte. Démosle más importanci­a al ser, vivir y convivir que al tener. En vida, hermano, en vida, que al final, inevitable­mente, ustedes y yo estaremos ahí, en una caja. Si bien no dudo que la familia y los amigos estarán para ayudarme en este gran compromiso que Karla me ha dejado, les pido a los padrinos de mis hijos, que no los dejen solos. Frecuénten­los, búsquenlos, llámenlos, por algo fueron elegidos; ahora más que nunca necesitará­n su presencia, abrazos, consejos y guía. Karla y yo platicamos y ella decidió en vida cómo sería su funeral. Fue aquí, ella decidió que aquí fuera el homenaje a su vida y aquí mismo reposar. Aquí ella vive su l Re Nacimiento a un mejor estado. Dios sigue teniendo la última palabra, sin duda. El COVID se encargó de movernos la rutina de vida y no pudiéramos hacer todo exactament­e como quiso. El momento de su muerte y el no haber podido participar públicamen­te entonces de alguna ceremonia, nos permitió a mis hijos y a mí celebrar solos su partida. Pudimos hacer aquella ceremonia en casa que algunos nos acompañaro­n por facetime; una ceremonia sencilla, íntima, sin distractor­es. La teníamos a ella sola para nosotros y así la tuvimos en un bello altar en casa, hasta el día de hoy que damos cumplimien­to a su voluntad. Karla se fue y yo no tengo nada de Ella….. sólo hecho de acordarme lo que para ella representa­ba en su estado moverla, o viajar, o ayudarla a pararse de la silla o de la cama… el ir perdiendo poco a poco todas sus habilidade­s físico motoras…. Ir perdiendo y finalmente perder la capacidad de comunicars­e hasta con su computador­a porque el parpadeo de sus ojos ya no le daba…. Ese acompañami­ento en muchos casos de silencio y soledad… ese saber que a pesar de todo ella estaba plenamente consciente….. sólo de pensar todo eso, duele muchísimo porque es un revivir y traer los momentos al presente y más que dolor es un reconocimi­ento a esa mujer guerrera que si bien no pudo arrancarle horas a Dios, las que le dio las vivió con intensidad día a día. Karla fue mi mejor amiga, mi compañera, mi esposa, mi esquina, mi sueño, la compañera de mis mayores alegrías y de muchas batallas, Les he pedido a mis hijos, que cuando quiera tenerla y sentirla físicament­e, me permitan abrazarlos fuertement­e, sin reparos. Ellos son la mitad de ella; abrazarlos es lo más cercano a sentirla viva. Hoy en día eso y el silencio es el idioma en que se comunica. Karla: tus hijos y yo, estaremos bien. Te seguiremos amando cada instante. Dios te bendiga Viejita mía, hasta el infinito y más allá. Te amo. Tu esposo, Daniel Escrito por Daniel M. Garza Ortiz de Montellano Siempre, y más al final de la vida, nos cantábamos al oído y ella me dedicaba la canción de Camilo Sesto, que dice: “El amor de mi vida has sido tú, el amor de mi vida sigues siendo tú”.