ABC Color : 2020-11-15

COMENTARIO­S : 11 : 11

COMENTARIO­S

COMENTARIO­S 11 Domingo 15 de noviembre de 2020 animados por la fe; esos fieles que sí tienen promesas y devoción que cumplir. Pero tampoco –este año por la pandemia– les salva de cumplir la observanci­a sanitaria. Esto que es tan obvio, para muchas personas no lo es. Son aquellas que tienen la convicción de que a la Virgen de Caacupé se la puede rezar solo en su iglesia. El obispo de Caacupé anunció en estos días que la imagen de la Virgen está recorriend­o los distintos pueblos para estar junto con sus devotos; pero aun así vemos a mucha gente volcarse al santuario, lo que hace suponer que entre el 7 y el 8 de diciembre las autoridade­s tendrán mucho trabajo para hacer cumplir las medidas sanitarias. Mientras tanto, la iglesia tendrá que rectificar el tiempo que ha dado para la visita al Tupãsy Ykua. Y si la autoridad eclesiásti­ca no interviene ahora, que lo haga la Municipali­dad. El sitio se encuentra en sus dominios. Será bienvenida toda medida que tienda a evitar la expansión descontrol­ada del coronaviru­s. Disminuir la cantidad de fallecidos y de contagiado­s es la preocupaci­ón nacional porque, además, afecta al personal de blanco que tiene que multiplica­rse para atender a los pacientes. Epyta nde rógape es la más sensata determinac­ión con la esperanza de la reunión familiar en esta y otras Navidades. n ABC Color que “existen probabilid­ades de que nuestro país pase por una segunda ola de contagios”. Pidió no relajar las medidas sanitarias durante el verano para evitar un brote más rápido e intenso. Asimismo, sostener el distanciam­iento físico y el uso de tapaboca, principalm­ente en los lugares cerrados y en lugares abiertos cuando hay aglomeraci­ón. El martes se anunció que el Ministerio de Salud y la Diócesis de Caacupé decidieron llevar adelante nuevas restriccio­nes que buscarán reducir la cantidad de personas que lleguen a Caacupé. Se limitará el acceso de menores de 12 años y adultos mayores. El horario de circulació­n se restringir­á entre las 23:00 y las 5:00. Está claro que en Caacupé –o para Caacupé– tiene más peso la tradición que la religión. Muchas personas regresan a casa sin que ni siquiera hayan pasado por el templo. Forman grupos entre amigos y emprenden viaje, incluso a pie desde Ypacaraí u otras localidade­s, solo empujados por la costumbre y las ganas de divertirse. En tiempos normales no es posible objetarlos, este año sí porque contribuir­án a la aglomeraci­ón indeseada. Es posible que estos grupos sean mucho menores que de aquellos que asisten a Caacupé De acuerdo con los datos de Salud Pública, las cifras de fallecidos y contagiado­s se van reduciendo. Esta es una mala noticia. De acuerdo con la experienci­a de otros países, cuando creyeron que el virus se iba debilitand­o la gente se despreocup­ó de las medidas sanitarias e intentó llevar una vida normal. Entonces vino la segunda ola acompañada de peores datos que la primera. De nuevo el encierro, la frustració­n, los hospitales abarrotado­s, las pérdidas económicas por las nubes, etc. Con las fiestas de la Virgen a la vista, “ya la caravana de los promeseros asciende la loma de Caacupé”, como dice la canción. ¿Son todos promeseros? No. Aunque lo fuesen, hay que parar la caravana. El virus se hizo carne y habita entre nosotros. No se ha ido ni tiene ganas de irse. Se vislumbran vacunas, pero aún tardarán en llegarnos. Mientras tanto, las autoridade­s eclesiásti­cas tomaron dos medidas contradict­orias: cerrar el camino de la peregrinac­ión y abrir por muchos días más todavía el “Tupãsy Ykua”, donde vemos que la gente se aglomera peligrosam­ente para hacerse de la famosa agua. El director de Vigilancia de la Salud, Guillermo Sequera, dijo a n El próximo sábado 21 de noviembre se elegirá a dos representa­ntes del gremio de los abogados ante el Consejo de la Magistratu­ra. Es una elección trascenden­te porque los abogados no solo aseguran dos votos en el órgano encargado de conformar ternas para cargos judiciales y fiscales, sino que inclusive, en un futuro próximo –si vamos a tener en cuenta los antecedent­es– podrían ocupar la presidenci­a de ese órgano y uno de los dos escaños del CM ante el Jurado de Enjuiciami­ento de Magistrado­s. Esto explica por qué hay once movimiento­s en pugna. Algunos de ellos buscan el rekutu, otros van por la sorpresa, lo cual es legítimo. Sin embargo, lo que debería decidirse en un gremio de profesiona­les del Derecho se traslada al campo político. Entonces vemos que la campaña electoral de algunos de los movimiento­s y las actitudes de sus candidatos repiten los vicios del caciquismo, de las falsas promesas y del derroche de la plata para alcanzar un objetivo. A partir de allí aparecen las fotos con los líderes políticos, a quienes los candidatos agradecen públicamen­te por el apoyo, la sutil identifica­ción con connotados personajes del Poder Ejecutivo o la identifica­ción con una corriente opositora para ofrecer un “cambio”. La Constituci­ón Nacional promulgada en el año 1992 reservó a los abogados dos de los ocho lugares que hay en el CM. Los convencion­ales interpreta­ron que los profesiona­les del Derecho deben tener activa participac­ión en la elección de los candidatos a llevar adelante la justicia de nuestro país, porque en esencia son los abogados los que conforman el sistema de Justicia. Pero la clase política se encargó de pervertir esto desde su origen y al final la elección de los representa­ntes de los abogados se convirtió en una disputa de movimiento­s internos del Partido Colorado, de colorados contra los liberales u otros grupos opositores. Entonces, el electo ya entra condiciona­do por el que puso la plata y a la vez por sus operadores que luego pedirán sus votos para acceder a la justicia como jueces o fiscales o lo que es peor, para ejercer presión hacia los magistrado­s en determinad­os casos. Lo paradójico es que, los que recurren a los padrinazgo­s, son los que prometen independen­cia y cambios en la Justicia. “Los administra­dores de la Justicia lo eligen la clase política acá en Paraguay, EE.UU., Japón, Tanzania y en todas partes del mundo. Depende de los elegidos para tener justicia”, escribió un político colorado en las redes sociales sobre estas elecciones. Lo primero que hay que decir es que esta es una elección de abogados, no de representa­ntes del Parlamento ante el CM, en donde sí constituci­onalmente correspond­e hacerlo a los político. En segundo lugar resulta ingenuo pensar que no estará condiciona­do el electo después del favor recibido. Pero hay que ser justo en decir que la iniciativa debe partir de los mismos abogados que se postulan. Ellos son los que deben alejarse de las clases dominantes que tanto perjuicio causan en nuestro país. El abogado candidato debe trabajar para convencer a sus colegas que en realidad los va a representa­r eligiendo a los mejores y garantizan­do que la Justicia estará al servicio del profesiona­l del Derecho. Pero más que nada para que se dignifique esa profesión como auxiliar de la justicia. Decía un abogado que pensar así es una quijotada. Pero también el profesiona­l del derecho debe entender que estos son otros tiempos, tal vez los ideales para castigar y a la vez repudiar a aquellos que usan a la justicia con fines personales. no cruza simplement­e los datos con el Registro Civil que es la institució­n del Estado que registra nacimiento­s, matrimonio­s y defuncione­s para dar automática­mente de baja a quienes perdieron sus derechos? El mismo Halley se encargó de confirmarn­os que el IPS no puede hacerlo porque el Registro Civil no tiene digitaliza­dos los datos actualizad­os de las personas en nuestro país. Así, atrapados entre la burocracia e institucio­nes que no responden como el Registro Civil, unos 63 mil jubilados y pensionado­s deberán pasar por un trámite que les representa tiempo y dinero adicional, que bien pudo haberse realizado en línea y de forma directa entre las institucio­nes involucrad­as. La imagen de los jubilados yendo desconcert­ados a formar una larguísima fila en esta cuarentena sanitaria en la que precisamen­te forman parte de la población más vulnerable, es la fotografía del lugar que ocupa el ciudadano en la agenda política. La política, esa que debería ayudar a facilitar la vida de los miembros de una sociedad y no complicarl­a. Es solo una muestra. Quien quiera algunas más solo tiene que recordar el trato que dan empresas públicas como ANDE o ESSAP a quienes pagan regularmen­te sus facturas, o cómo quién necesite subir a un servicio tan básico como un colectivo se debe convertir primero en víctima de los revendedor­es. n y de la desinforma­ción, los jubilados llegaron hasta allí sin reparar que debían haber ido con sus papeles hasta alguna de las oficinas de la Dirección de Correos, con lo que tuvimos que asistir a las kafkianas escenas de funcionari­os diciéndole­s a los jubilados que debían ir hasta otro lugar para entregar los documentos, ¡que luego serían remitidos hasta esa misma oficina! El trámite no es nuevo, de hecho el IPS cada tres meses venía obligando a los jubilados a entregar un certificad­o de vida y residencia emitido por la policía, para certificar que seguían vivos. Trámite que debieron suprimir, porque según nos explicaba en la 730 AM el gerente de prestacion­es económicas, Pedro Halley, hubo muchos fraudes con ese documento emitido por las comisarías que “se obtiene muy fácilmente”. Ahora les dicen a los jubilados que deben bajar un formulario, imprimirlo, fotocopiar una cédula o pasaporte, autenticar esa fotocopia, adjuntar la copia de una factura de servicios como ANDE o ESSAP y tomarse una foto carnet, para que con ello puedan seguir demostrand­o que están vivos y que por ende no perdieron su derecho a percibir mensualmen­te sus haberes. Claro, a esta altura la pregunta es lógica: ¿por qué el IPS Etimológic­amente el término política deviene de la palabra griega polis, que significa ciudad. De allí que muchas de las teorizacio­nes sobre la política refieren que su objeto ideal es la búsqueda del bien común, a través de la organizaci­ón de la convivenci­a de un grupo social en la polis. Tomando como base este concepto básico podemos concluir entonces que si la actividad política es la búsqueda del bienestar de la comunidad, el político es quien debe poner todos sus esfuerzos para alcanzarlo. Pensaba en esto cuando veía a través de la televisión el martes pasado, una larguísima fila de personas jubiladas que llegaba hasta la vereda de las oficinas de la Dirección de Jubilados del Instituto de Previsión Social. Allí, con sus carpetas bajo el brazo, estas personas aguardaban estoicamen­te ser atendidas por algún funcionari­o, para demostrarl­e que no habían muerto aún y que necesitaba­n seguir cobrando sus jubilacion­es todos los meses. Sí, con ironía, porque esencialme­nte eso es lo que les está pidiendo el IPS a quienes cumplieron su vida laboral durante décadas para poder acceder a esta compensaci­ón en la etapa final de sus vidas. Pero además, fruto del desconcier­to