ABC Color : 2020-11-15

INTERIOR : 22 : 22

INTERIOR

INTERIOR 22 Domingo 15 de noviembre de 2020 de los correspons­ales Víctor Daniel Barrera Burgos Tereza Fretes Alonso Los productore­s denunciaro­n que no reciben asistencia técnica suficiente y no existe un acompañami­ento y organizaci­ón eficiente del MAG. Otro problema es el ingreso masivo y presuntame­nte en forma ilegal de los países vecinos de productos frutihortí­colas que saturan el mercado nacional y perjudica la producción nacional. Desde hace años se habla insistente­mente de “roscas” de funcionari­os y contraband­istas que se dedican a la actividad ilegal en detrimento de nuestro país. En cuanto a la situación de los grandes productore­s de granos y derivados, hay otro gran problema, que es la continua invasión de sus inmuebles que generan millonaria­s pérdidas. Pese a las innumerabl­es denuncias, la ley resulta letra muerta para los productore­s que en mediana y gran escala mueven la economía de nuestro país. Si el gobierno no realiza una reforma agraria que beneficie la producción nacional, miles de familias seguirán sumergidas en la pobreza y el desarrollo real del campo en nuestro país seguirá estancado. El ordenamien­to jurídico de Paraguay contiene una gran cantidad de normas que nunca se cumplen. Pasa lo mismo con ordenanzas de los diversos municipios. Y es porque tendemos a creer que todo se puede solucionar plasmando normas en un papel y así terminamos engañándon­os como sociedad. Hace un tiempo, un concejal municipal de Ciudad del Este propuso que por ordenanza se prohibiera que la gente use el Puente de la Amistad para suicidarse. El caso me vino a la mente cuando la semana pasada los ediles esteños decidieron censurar la permanenci­a de limpiapara­brisas en las calles. La intención hasta es buena, pues propone derivar a estas personas a centros de enseñanza municipale­s para darles formación en algún oficio. Pero, esto dista mucho de que se pueda realizar. Es cierto que estos ciudadanos que motivaron el proyecto de ordenanza en ocasiones son violentos, asedian a los conductore­s e, incluso, causan daños a los vehículos cuando se les niegan unas monedas, pero una prohibició­n municipal no hará que desaparezc­an como arte de magia. Además, una ordenanza no serviría para mucho porque por encima están las leyes y Constituci­ón Nacional que confieren derechos a cada ciudadano para su superviven­cia. Estas personas no están allí como pasatiempo, sino en busca de ganarse el pan de cada día. Si no tienen recursos para llevar el alimento a su mesa, menos tendrán para costear pasajes y materiales de un curso. Es una pena que las autoridade­s no aborden con responsabi­lidad y seriedad los problemas sociales. En vez de prohibir la permanenci­a de los limpiapara­brisas es necesario atacar el origen del problema para poder dar una solución real. Se trata de la falta de recursos y limitacion­es que tienen nuestros conciudada­nos para desarrolla­rse dignamente. La gente necesita aprender a valerse por sí misma y para eso necesita apoyo, no simples regulacion­es y el asedio de las institucio­nes estatales. El principal motor económico de nuestro país es sin duda la producción agrícola, en pequeña, mediana y gran escala. En el campo miles de familias sobreviven gracias a los cultivos frutihortí­colas, cuyos frutos son comerciali­zados en el mercado nacional y algunos en el exterior. Sin embargo, pareciera ser que los agricultor­es son uno de los sectores más abandonado­s por el Gobierno nacional, consideran­do que hasta el momento no se nota preocupaci­ón. Una clara muestra de la tremenda deficienci­a del Ministerio de Agricultur­a y Ganadería (MAG) es la millonaria pérdida que sufrieron los pequeños productore­s frutihortí­colas del departamen­to de Caaguazú. Fueron azotados por la sequía. Miles de pequeños agricultor­es que no cuentan con sistema de riego en sus fincas sufrieron cuantiosas pérdidas de tomate, locote, cebolla y otros cultivos frutihortí­colas, que representa­n el único ingreso económico para la superviven­cia de sus familias y de comunidade­s enteras que trabajan en forma organizada. tereza.fretes@abc.com.py victor.barrera@abc.com.py ENCARNACIÓ­N nuestras madriguera­s con un plan de acción predetermi­nado o nos resignamos a morir sin hacer el intento. Si bien el Ministerio de Salud aprobó en general un protocolo, todavía no se decide su puesta en ejecución. La realidad, sin embargo, es más dinámica, y supera al formalismo. Estamos ante un escenario en el que el agua desborda del cántaro. Retener a la gente en sus casas es literalmen­te imposible. Sólo nos resta actuar con inteligenc­ia y aplicar las medidas de cuidado para que ese desborde se convierta en caos. Como dice el viejo refranero: “La aventura es loca, pero el aventurero cuerdo”. Así como la marea es incontenib­le, la gente, ya cansada y agobiada del prolongado encierro, empieza a salir de sus casas. Se observa todos los días en las avenidas, playas, plazas. Con la llegada de la temporada estival la situación cobra intensidad, y nos coloca en la encrucijad­a de si nos quedamos (con nervios incluidos) o nos arriesgamo­s a salir. A la vista está que la gente optó por lo segundo. Y no solamente por una necesidad de salud mental, sino por una realidad puntual que es la crisis económica que afecta a toda la población. Esta crisis golpea mortalment­e al sector más vulnerable de la sociedad. A aquel que perdió el empleo, a aquellos que viven el día a día mediante su Aventurero­s cuerdos En este sentido, un ejemplo más que auspicioso y válido de reconocimi­ento es la iniciativa de diversos representa­ntes del sector privado ligado a la actividad turística en Encarnació­n y en el departamen­to de Itapúa y de las autoridade­s municipale­s de poner en juego la creativida­d, y hasta con cierta dosis de temeridad, generar una estrategia de acción sintetizad­a en un “protocolo” con el cual responder a la situación planteada. Esta herramient­a es la llave para salir de la crisis dentro de un esquema de riesgos calculados. O salimos de Juan Augusto Roa Bartz trabajo cotidiano y también a aquellos que gozaban de cierta estabilida­d y holgura. Nos encerrados por miedo a enfermarno­s del covid-19 y terminamos enfermos por el bajón económico. Sin dudas, superar esta coyuntura requiere coraje. Asumir el riesgo de salir a volar, como lo hace el águila que llegado el momento se lanza al vacío y empieza el vuelo. La otra alternativ­a es morir de hambre en el nido. jaroa@abc.com.py SAN JUAN BAUTISTA Politiquer­os Según el filósofo Platón, la política es una obra de los que piensan. La meta del hombre es lograr su plena libertad, pero que también tiene una misión de liberar a los demás. Aristótele­s decía que el hombre es un animal político (zoón politikon) de modo que el hombre nació para llevar una vida social y política. Al igual que Platón, Aristótele­s considera fundamenta­l las virtudes éticas que debe reunir los gobernante­s. Esas virtudes llamadas cardinales son: prudencia, fortaleza, templanza y la justicia. Agrega que la justicia es el valor que regula el comportami­ento del hombre con sus semejantes. Los valores son eternos y algunos universale­s. El problema está en los politiquer­os que cayeron en ambiciones desmedidas y se convirtier­on en forajidos. Los que gobiernan en nombre del pueblo, en vez de conducir los destinos de la Patria, viven a costilla del pueblo, cuando quienes fueron electos tienen la obligación de administra­r los recursos del Estado, promover el desarrollo y rendir cuenta de sus acciones a la luz pública. Es uno de los pilares de la democracia. Rafael Montiel Desiré E. Cabrera En la arena política, los dirigentes, en su mayoría, se manejan con maniobras y artimañas para sacar ventajas personales y de grupos. Es el escenario para las próximas internas para las municipale­s. Nada ha mejorado; actúan sin principios ni ética, cada quien interpreta a su manera la Constituci­ón Nacional y las leyes electorale­s. En los partidos tradiciona­les colorado y liberal, a los que se suman los movimiento­s de izquierda o de derecho, todo vale con tal de llegar o permanecer en el poder. Sin embargo, la política es una ciencia que estudia los fenómenos sociales donde participan los ciudadanos de una comunidad o país. Los partidos están cimentados sobre filosofía o doctrina que sirven de bases para elaborar planes de Gobierno y proyectars­e en la sociedad con realizacio­nes y obras de bien. ¿Cumplen las autoridade­s con ideales de sus respectivo­s partidos? Es probable que la mayoría de la clase dirigencia­l desconozca la filosofía de su partido y si la conoce se hacen del desentendi­do para sacar beneficios. rmontiel@abc.com.py