ABC Color : 2020-11-14

INTERNACIO­NALES : 24 : 24

INTERNACIO­NALES

24 Sábado 14 de noviembre de 2020 SITUACIÓN RECUERDA EL CASO DE AL GORE EN EL AÑO 2000 Varias irregulari­dades denunciada­s por Trump Trump está ayudando a Maduro y Ortega El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, insistió, en una entrevista publicada ayer, en que el resultado de las elecciones del 3 de noviembre pasado le son favorables, mientras su equipo jurídico lleva adelante las acciones judiciales por la serie de irregulari­dades detectadas, que la justicia deberá dilucidar si se trataron de actos de fraude electoral y si los mismos afectaron el resultado de los comicios. Un chiste que circula en círculos diplomátic­os dice que el presidente Donald Trump tiene suerte de que no haya una embajada de Estados Unidos en Washington D.C.: si la hubiera, estaría denunciand­o su postura antidemocr­ática de no respetar el resultado de unas elecciones libres. De hecho, la descabella­da afirmación de Trump de que ganó las elecciones del 3 de noviembre es una bendición para el dictador venezolano Nicolás Maduro, el autócrata nicaragüen­se Daniel Ortega y los gobernante­s autoritari­os de todo el mundo. No es sorprenden­te que Ortega dijera el 8 de noviembre que “respeta” las denuncias de Trump de un supuesto fraude electoral. Junto con Vladimir Putin de Rusia, Xi Jingping de China, Ortega es uno de los pocos presidente­s que aún no han reconocido la victoria de Biden. Los autócratas ahora pueden sentirse bien acompañado­s. Ya no son los únicos que no han respetado la voluntad del pueblo. El propio presidente de Estados Unidos lo ha hecho. Y la próxima vez que Estados Unidos los critique por sus ataques a la democracia, podrán decirle: “¿Y en casa cómo andamos?”. Eso fue lo que me vino a la mente cuando leí un tuit del 9 de noviembre del secretario de Estado, Mike Pompeo, que anunciaba que el ex presidente nicaragüen­se Arnoldo Alemán será objeto de sanciones de Estados Unidos porque sus acciones “socavaron las institucio­nes democrátic­as en Nicaragua”. Fue solo la última de muchas declaracio­nes similares que emite el gobierno de los Estados Unidos criticando o anunciando sanciones contra gobiernos autoritari­os. “Es una hipocresía que Pompeo diga esto, porque él mismo está siendo cómplice de algo parecido en Estados Unidos”, me dijo el exjefe de Asuntos Latinoamer­icanos del Departamen­to de Estado, Arturo Valenzuela, refiriéndo­se a las sanciones contra Alemán. Lo que es peor, Pompeo dijo el 10 de noviembre que habrá “una transición sin problemas a una segunda administra­ción Trump”. Si Pompeo estaba bromeando, era una broma muy mala, que socava la tradición del Departamen­to de Estado posterior a la Guerra Fría de tratar de ser un líder mundial en la defensa de la democracia. “Estados Unidos está perdiendo credibilid­ad”, me dijo el exsecretar­io de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, quien trabajó en la administra­ción del presidente George W. Bush. “Después de lo que está haciendo Trump, ¿cómo podemos criticar a otro país por no respetar la voluntad del pueblo?”. No me malinterpr­eten, Trump tiene derecho a investigar lo que quiera y a exigir recuentos de votos cuando la ley lo permite. Pero afirmar contra toda evidencia de que “gané esta elección, por mucho”, como lo ha hecho, es un ataque a la democracia como los que ocurren en repúblicas bananeras, pero hasta ahora no pasaba en Estados Unidos. Al momento de escribir este artículo, más de una semana después de las elecciones estadounid­enses, Trump y su aparato de desinforma­ción no han mostrado una sola prueba de irregulari­dades que pudieran haber afectado los resultados electorale­s en ningún estado de los Estados Unidos. Por el contrario, Biden ganó las elecciones por un margen mucho más amplio que Trump en el 2016. Biden ganó tanto el voto popular como el del Colegio Electoral, mientras que Trump solo ganó el Colegio Electoral en 2016. Además, Biden ha ganado en estados indecisos como Pensilvani­a, Michigan y Wisconsin por muchos más votos de los que obtuvo Trump en 2016. Está claro que la negativa de Trump a reconocer su derrota es puro teatro político, para poder irse de la Casa Blanca como una presunta víctima, mantenerse como líder de su partido y empezar a montar su campaña electoral para el 2024. Pero el escandalos­o comportami­ento de Trump dañará la autoridad moral de Estados Unidos para criticar la falta de democracia en otros países, y ayudará a normalizar las acciones de los autócratas que no respeten resultados electorale­s adversos. Es por eso que Maduro, Ortega y sus amigos deben estar diciendo: “¡Gracias, Donald!”. En una entrevista con el diario The Washington Examiner, el mandatario se mostró confiado en que ganará los 270 delegados del Colegio Electoral que necesitarí­a para mantener la Presidenci­a, pese a que los grandes medios de comunicaci­ón del país dieron como triunfador el sábado pasado al candidato demócrata Joe Biden, informaron EFE y AFP. Durante la conversaci­ón, el republican­o Trump ofreció su perspectiv­a sobre la situación en varios estados clave, donde, según él, sigue teniendo posibilida­des de dar la vuelta a la situación. “Vamos a ganar Wisconsin –señaló–. Arizona se reducirá a 8.000 votos, y si podemos hacer una auditoría de los millones de votos, encontrare­mos esos 8.000 votos fácilmente. Si podemos hacer una inspección, estaremos en buena forma allí”. Auguró que también va a ganar en Georgia: “Porque ahora estamos 10.000, 11.000 votos por debajo, y tenemos un conteo manual”. Georgia inició ayer el recuento manual de todos los sufragios emitidos en los comicios del 3 de noviembre, en vista del estrecho margen del primer conteo entre Trump y Biden, quien tiene 14.000 votos a su favor y que le supondrían los 16 delegados de este estado. En ciertos lugares El presidente Donald Trump sostiene que las irregulari­dades observadas en las elecciones anularán los votos suficiente­s para darle la victoria. voto por correo sea mayoritari­o para los demócratas, la proporción observada supera todo lo previsible, profundame­nte polarizado por sectores extremista­s (filomarxit­as). En ese sentido, el mandatario saliente reiteró estas acusacione­s en un tuit ayer. “Durante años los demócratas han predicado sobre lo inseguras y amañadas que nuestras elecciones habían sido. Ahora afirman: ¡qué trabajo más maravillos­o la Administra­ción de Trump hizo convirtien­do las de 2020 las elecciones más seguras! En realidad, esto es cierto, excepto para los que los demócratas hicieron (aludiendo a los estados gobernados por demócratas). ¡Elecciones Amañadas!”, clamó Trump. Debido a lo estrecho del resultado, el estado de Georgia comenzó ayer el recuento de los votos, un proceso que puede durar cinco días. En varios estados, y resaltan las diversas irregulari­dades presentada­s en ese forma de votación. Como, por ejemplo, el envío masivo de papeletas a ciudadanos, incluso cuando estos ya no estaban registrado­s en esa circunscri­pción. “no dejaron a nuestros observador­es electorale­s y observador­es vigilar u observar. Eso es importante. Deberían haber desechado esos votos que pasaron en los momentos cuando (los veedores) no estaban allí. se detectó el “voto” de personas fallecidas. Asimismo, Durante el escrutinio, las autoridade­s demócratas en ciertos lugares tapiaron las vitrinas de los salones donde estaban realizando el conteo de los votos. Fuimos a los tribunales y el juez ordenó que regresaran, pero eso fue después de dos días y millones de votos podrían haber pasado, millones, y estamos solo 50.000 por debajo”. Preguntado sobre cuánto tardaría todo esto, Trump respondió: “No sé, probableme­nte dos semanas, tres semanas”. aplicación informátic­a utilizada en el conteo, en diversos estados, contabiliz­aba los votos de Trump en la columna de Biden, Se detectó que una la diferencia a favor de Donald Trump era de grandes proporcion­es el día de las elecciones, pero al día siguiente cambió, aunque los demócratas sostienen que eso luego se arregló. Todas estas irregulari­dades están siendo analizados por la justicia estadounid­ense, que deberá dictaminar si fueron solo fallos humanos y técnicos, o si constituye­n fraude electoral. cuando se avanzó en el conteo de votos por correo, Biden comenzó a pasarlo. Trump lleva adelante acciones contra las irregulari­dades detectadas, y sostiene que se trata de un fraude en amplia escala, Los republican­os sostienen que, a pesar de que se esperaba que el en un país