Metal Hammer (Connecor) : 2020-07-01

EDITORIAL : 19 : 19

EDITORIAL

metal hammer | 19 Kinnear condujo entonces a Scott hasta las inmediacio­nes de su propio piso, en Overhill Road, donde se vio incapaz de sacarle del Kinnear bajó algunas sabanas y le dejó apuntada su dirección para que, al despertars­e, pudiese subir a su casa y meterse en la cama. En la mañana del día 19 de febrero, sobre las once, un amigo de Kinnear, Leslie Loads, le despertó y Kinnear le pidió que bajase a comprobar que tal estaba Bon. Loads aseguró que el coche estaba vacío y Kinnear siguió durmiendo pensando que Scott habría cogido un taxi a su casa al despertars­e. Siguió durmiendo varias horas más y cuando se despertó, a las 19:45h, bajó a su coche y vio que Bon seguía ahí, tumbado boca arriba, sin signos de vómito -como luego hasta el King’s College Hospital donde logró sacar con ayuda a Bon del coche. Fue pronunciad­o “muerto al llegar”. Le dio a los trabajador­es del hospital el teléfono de Silver y se fue del lugar sin más. Más de 24 horas después de las llamadas de Kinnear avisando del estado comatoso de Scott, cuando Silver recibió la llamada del hospital para “acudir por un tema serio” se podía imaginar lo que podía haber ocurrido. Pero se volvió “loca”, según confesaria Silver más adelante al periodista Clinton Walker. Silver no tenía un número de la familia de Bon, así que les dio a los enfermeros el número de Peter Mensch, manager de entonces de la banda. Cuando llegó a su casa, Silver telefoneó a Angus con la noticia no tratarse de un familiar directo.Angus llamó a Malcolm y Malcolm llamó a Ian Jeffery a las 02:30h de la madrugada del 20 de febrero, diciéndole “está muerto”. Jeffery se lo tomó como si fuese una broma ante la ira de un Malcolm que le replicó “¿crees que bromearía sobre algo como esto?”. Anna “Baba”, la joven compañera de Bon en esas últimas semanas, se despertó a causa de los gritos que había en casa de Ian Jeffery, donde seguía viviendo por esas fechas. Jeffery y Mensch acudieron al medios comenzaban a lanzar la noticia de la muerte del vocalista de la banda de rock más prometedor­a del momento. El informe del forense hablaba de “intoxicaci­ón aguda de alcohol” y “muerte por accidente”. Pese a todo, de puertas para adentro, el alcohol nunca fue considerad­o la única y exclusiva causa de la muerte de Bon, aunque la banda mantendría cierto hermetismo al respecto a lo largo de los años. “Podría haber sucedido” le explicaba Jeffery al biógrafo Mick Wall cuando se sugiere que la heroína inhalada pudo haber tenido algo que ver en la muerte del vocalista. Incluso Malcolm Young se abrió, crípticame­nte, al periodista Phil Alexander cuando le dijo que “no estuvimos allí pero sabemos exactament­e lo que pasó y no lo hemos explicado porque es algo muy personal de Bon”. “Bon estaba en un punto muy bajo y bebía mucho así que esa noche fue un poco más allá. Pero no se emborrachó hasta morir, eso está claro. Tenía mucho por lo que vivir”, concluyó el ahora fallecido guitarrist­a. Lo que está claro es que Kinnear desapareci­ó de su piso en Overhill Road poco después y se mantuvo relativame­nte desapareci­do durante los siguientes 25 años. En 1983 se mudó a la Costa del Sol española donde, al parecer, vivía en un barco pesquero. Murió en 2010 por causas misteriosa­s. Los misterios se sucedieron con el paso de los años, siendo el más apareciero­n en el piso de Bon en Londres y lo dejaron todo patas Jake). ¿El motivo? Limpiar cualquier evidencia que pudiese incriminar al vocalista, incluyendo drogas.Y también localizar las letras que pudiese haber estado creando para el próximo disco de la banda. Según explica Anna “Baba”, Jeffery le explicó que había guardado las libretas de Bon La lista de Mensch fue considerad­a, pero la banda elaboró la suya propia. Hubo rumores sobre el ídolo australian­o Stevie Wright, muy cercano a los Youngs a través de la factoría musical de Albert Records, Otros como Jimmy Barnes, de Cold Chisel y amigo personal de Bon, fueron considerad­os pero su trayectori­a ya asentada en Australia hizo que fuese descartado rápidament­e. El australian­o Allan Fryer fue otra opción impulsada por el manager americano de la banda, David Krebs. “Era demasiado parecido a Bon en cuanto a su personalid­ad así que no me sorprende que lo descartase­n”, explicó más adelante.“No querían a otro Bon”. Cuando la banda comenzó a hacer audiciones en marzo, lo hizo en los Vanilla Studios de Pimlico, en Londres. Por allí pasaron un montón de vocalistas que Jeffery caricaturi­zaría como “aspirantes a David Coverdale” más que como posibles frontmen de AC/DC. Con un disco ya comprometi­do, el productor “Mutt” Lange se implicó en el proceso hasta el punto de revisar muchas de las cintas de las audiciones que estaba realizando la banda. Además de las cintas que proveía la banda, Mutt y el ingeniero Tony Platt fueron confeccion­ando una lista de posibles candidatos para que la banda la pudiese valorar. EL PALETA QUE ACABÓ EN AC/DC Uno de los nombres que aparecían en la lista era el de un vocalista de Newcastle llamado Brian Johnson, cuyo único paso por la fama y la gloria del rock and roll fue la banda Geordie, en la que militó en los años ’70 sin demasiado éxito. Pero el aspecto destartala­do de Johnson y su baja forma física (veníamos de un sex-symbol como Bon Scott) hicieron que la banda derivase su atención temporalme­nte hacia Gary Holton, de los Heavy Metal Kids.Aunque poseía el carisma y la soltura callejera de su predecesor y una voz rasgada pero con poco rango. Además, Holton era conocido por sus hábitos poco saludables. Moriría en 1985 por una sobredosis de heroína. La banda también consideró brevemente a Terry Slesser, vocalista del grupo post-Free de Paul Kossoff, Back Street Crawler. Una banda con la que AC/DC había girado en 1976 y cuyo vocalista tenían en el radar. “Hicimos ‘Rocky Mountain Way’ en la audición”, explicó Slesser en una entrevista de 2009.“Propuse una canción que no fuese de Bon para calentar. La banda se relajó gracias a eso. Me bebí un par de vasos de vino y luego probamos ‘Whole Lotta Rosie’, ‘Highway To Hell’ y ‘The Jack’”.Aunque el vocalista estaba en la lista de favoritos en un primer momento, la banda no terminó de sintonizar con él. Ya metidos en un túnel sin salida de audiciones, recomendac­iones, valoracion­es y consejos, la banda volvió a considerar al “tío de Geordie”, Brian Johnson. Ian Jeffery lo localizó y le ofreció ir a Londres a realizar una audición, a lo que Brian se negó porque estaba trabajando en la empresa de construcci­ón de su hermano y no podía permitirse el coste de ir a Londres. Jeffery le convenció pagando el billete de avión y Johnson vio que aquello iba en serio. Tras una accidentad­a llegada a su audición con la banda, Johnson sugirió cantar “Nutbush City Limits” de Ike & Tina Turner para probar, una elección novedosa para el resto de músicos. En cuanto Johnson cogió el micro con una mano y comenzó a cantar, el resto de la banda se vino arriba. UNA MUERTE SIN ACLARAR Si bien el debate sobre lo que tomó Scott esa noche junto a Kinnear ha sido sujeto de controvers­ia a lo largo de los años, un reciente libro de Jesse Fink titulado “Bon: The Last Highway” ha tratado de evidenciar que la heroína tuvo mucho que ver en lo que pasaría en las horas posteriore­s con una precisión propia de forense. Sin embargo, Kinnear concluyó en una entrevista de 2005 que a conducir a Scott a su casa. Por el camino, Kinnear observó que Scott se había quedado dormido y cuando llegó a su casa, dijo haber picado y no haber obtenido respuesta -Anna se encontraba en casa de Ian Jeffery. Cogió las llaves de Bon, entró al piso, vio que estaba vacío y tras preguntarl­e a Silver, ésta le recomendó que le dejase durmiendo, que le sucedía “con frecuencia”. en las maletas con todas sus pertenenci­as personales, las cuales envió a casa de sus padres en Australia. Cuando Anna visitó a los padres de Bon meses después descubrió que las libretas jamás alcanzaron su destino junto al resto de pertenenci­as. UN FUTURO EN EL AIRE Con un vocalista fallecido y la banda al borde del estrellato, AC/ DC se quedaron en el aire -durante 48 horas-. Tras el funeral y una respetuosa visita a los padres de Bon (“la madre de Bon, Isa, sacó cinco sillas para la banda”, explicaría Ian Jeffery al biógrafo Mick Wall, “y solo cuatro miembros se sentaron”), Phil Rudd -batería- y Cliff Williams -bajista- se fueron a Melbourne a descansar unos días. Los hermanos Young volaron de vuelta a Londres. Fue entonces cuando Peter Mensch, como manager, le dio una lista de posibles sustitutos a Malcolm, quien le dijo que no en ese momento. Malcolm no quería dejarlo todo, aunque tuvo una breve conversaci­ón con Angus acerca de cambiar el nombre de la banda aunque tampoco se veían preparados para lidiar con los detalles en ese preciso momento. Fue Chick, el padre de Bon, quien les dijo tras el funeral que “tenían que encontrar a alguien” y que “pase lo que pase, no paréis”. A las 48 horas de volver a Londres, Malcolm decidió que no se iba a quedar llorando el resto del año y llamó a Angus para quedar y ensayar.

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