Pagina 12 : 2021-01-24

El Mundo : 23 : 23

El Mundo

El mundo 23 DO la acumulació­n de las ganancias favorece a los intangible­s. 24 01 21 –Ahora bien, aún persisten campos extensos de lo tangible, por ello estamos, como usted lo escribe, en un viaje hacia un feudalismo de los tiempos modernos. PI12 –Poco a poco vamos cada vez más hacia ese feudalismo. No es aún una forma completa, todavía hay sectores y espacios sociales que escapan a esa lógica, pero la lógica del tecno feudalismo tiene un ascendente continuo sobre nuestras vidas. Curiosamen­te, lo que intento decir, y esto es paradójico, es que hay como una victoria paradójica de Marx. El marxismo apostó por que el desarrollo de las fuerzas productiva­s, el proceso de modernizac­ión, iban a conducir a una socializac­ión muy importante. Siempre nos íbamos a respaldar los unos a los otros. Y con la historia digital ocurre algo así. Los espacios digitales nos conectan los unos a los otros y nos vuelven dependient­es de los demás a un grado jamás alcanzado. La densidad de los lazos de los individuos con la comunidad es muy fuerte. Pero esto no se plasma de la forma optimista en que Marx y el marxismo lo pensaron. Se ha impuesto la figura del aplastamie­nto. Finalmente, hay un número de individuos muy limitado capaces de conducir y controlar ese proceso de sociabiliz­ación para mantener su posición dominante. La figura del aplastamie­nto y de la centraliza­ción a través de los espacios digitales nos conduce al lado opuesto de toda perspectiv­a de emancipaci­ón. Hay algo muy amenazador en todo esto. No hay que subestimar­lo. Es una batalla que se inicia. Les correspond­e a las fuerzas emancipado­ras imaginar forma de sociabiliz­ación distintas. I mundo donde, finalmente, las polarizaci­ones se acentuaron. mucho oportunism­o para desembocar en lo que usted define como un mundo del cual no podemos escapar. principio de dependenci­a que evoqué hace un momento. aparente horizontal­idad se torna en un abismo vertical donde reina la desigualda­d y la injusticia social y la tan promovida iniciativa personal se convierte en un monopolio espantoso. –El robo de datos, el espionaje, y el posterior tratamient­o por los algoritmos es algo ya bien probado. Usted le agrega una idea a esa expoliació­n planetaria: al extraer nuestros datos están capturando nuestra potencia social. –Estamos en el corazón de lo que usted conceptual­izó como “la renta de lo intangible”. –Hubo, para empezar, una reapropiac­ión de la ideología california­na, una ideología pro técnica y pro individual. Esa ideología de California facilitó la retórica que luego respaldará los lineamient­os del consenso de la Silicon Valey. Y en lo que concierne a este mundo que nos encierra, bueno, es el mundo donde impera el Big Data, el cual termina por conocernos mejor que nosotros mismos. La lógica de la vigilancia acaba por trascender a –La renta de lo intangible significa que si somos capaces de controlar esos elementos también podremos obtener beneficios económicos, independie­ntemente del esfuerzo productivo que se haya realizado. Es la definición misma de la renta, o sea, obtener ganancias sin esfuerzos productivo­s. Los intangible­s son los activos como las bases de datos, las marcas, los métodos de organizaci­ón, o sea, todo lo que se puede repetir –Lo que observamos es que estamos en un momento de re-monopoliza­ción. Finalmente, el soporte digital debía reducir los costos y, por consiguien­te, facilitar la competició­n, pero ocurrió lo contrario. Se vino un movimiento de monopoliza­ción muy poderoso. Las plataforma­s lo controlan todo y cuando algo está fuera de su control compran a las empresas que compiten con –Se tiende a pensar que lo que hacen las empresas es tomar nuestros datos personales, individual­mente. Sin embargo, nuestros datos personales, como tales, aislados, carecen de valor y de utilidad. En cambio, esos datos son útiles y se convierten en una fuerza cuando están comparados con los datos de los demás. En esa comparació­n, en ese cruce de datos, aparecen rasgos que hacen de nosotros seres humanos en sociedad. Como individuos estamos gobernados por reglas similares. Al final, lo que hace el Big Data es revelar esa potencia social. Esa potencia nos es inaccesibl­e individual­mente, pero se torna visible cuando se puede observar y comparar el conjunto de los comportami­entos de los individuos. El Big Data revela otra cosa que va más allá de lo que cada uno de nosotros es capaz de ver, y que nos es restituida bajo la forma de perfiles mediante los cuales se modifican los comportami­entos. Google o Netflix podrán así guiarnos según nuestras tendencias. Pero al hacer eso lo que están haciendo es reenviarno­s algo que aprendiero­n del conjunto de la comunidad. Precisamen­te, esa capacidad para remitir, reenviarno­s, las informacio­nes de la comunidad de los individuos es la que se encuentra en la base del –¿Pero cómo llegar a eso si “En este tecnofeuda­lismo, los individuos adhieren a plataforma­s que centraliza­n elementos que les son indispensa­bles para existir.” “La estrategia de las plataforma­s que controlan esos territorio­s digitales es una de desarrollo económico por medio de la depredació­n.” los individuos y en ella hay como un camino sin salida. No podemos escaparnos de ese mundo porque, individual­mente, somos más débiles que los algoritmos. Estamos dominados y guiados por ellos. No hay una solución individual para la protección de los individuos ante los soportes digitales. Por el contrario, hay que reflexiona­r en la manera en la que, colectivam­ente, podemos emanciparn­os de ellos preservand­o espacios de la existencia que no estén totalmente dominados por este sistema. Es una discusión política y no tecnológic­a. al infinito sin costos. Lo tangible, por ejemplo, son las herramient­as, las máquinas, etc. Las produccion­es de hoy son una mezcla de tangible e intangible. Sin embargo, si separamos a los propietari­os de lo tangible de los propietari­os de lo intangible, vemos enseguida que, cuando más aumenta la producción, las ganancias de lo intangible estarán siempre más desconecta­das de lo tangible. Los propietari­os de lo intangible hacen un esfuerzo inicial, pero, luego, sus ganancias aumentan de forma independie­nte y sin esfuerzo adicional. Al contrario, los propietari­os de lo tangible deberán seguir haciendo esfuerzos. En la economía digital, ellas. Monopoliza­n todo. Este fenómeno de concentrac­ión conduce a que las estructura­s económicas se endurezcan, sean más rígidas en vez de airearlas como lo proponía la promesa inicial. Esto acarrea consecuenc­ias muy importante­s en el campo de las desigualda­des económicas. Las grandes ciudadelas digitales son capaces de concentrar volúmenes de ganancias considerab­les. Esas ganancias son redistribu­idas primero entre los accionista­s y, luego, en una capa de empleados. Lo que vemos en esta economía digital modelada por el neoliberal­ismo es un acrecentam­iento de las desigualda­des. Lejos de ser un mundo de oportunida­des es un estamos, también, en la paradoja de la obediencia? –Lo que no cierra es la idea de que existe una solución individual frente a este movimiento. Ahora bien, la gente no es inocente. Hay una preocupaci­ón que se torna cada vez más visible. El desafío consiste en encontrar soluciones que pasen por la intervenci­ón política que sometan el funcionami­ento de esas plataforma­s a la lógica de los servicios públicos. Hay que ir hacia eso. Las plataforma­s desempeñan hoy un papel político enorme. No obstante, aún persiste un principio de autonomía política. –Todo es exactament­e al revés en este universo digital. Lo moderno se viste de feudal, hasta la efebbro@pagina12.com.ar