Perfil Cordoba : 2021-02-28

Domingo : 111 : D7

Domingo

7| PERFIL - Domingo 28 de febrero de 2021 Por siglos los papas han muerto en el trono hasta que, en los últimos años, diversas circunstan­cias pusieron en duda sus aptitudes para gobernar por el deterioro intelectua­l y físico. A un Juan Pablo II vencido por el Parkinson siguió la sorpresiva abdicación de Benedicto XVI. Francisco terminó con las intrigas palaciegas. Abrió para Nelson Castro el mítico Archivo Vaticano y habló sobre sus propios dolores del cuerpo y pesares del alma. Jorge Bergoglio de impedir su elección. Quien dio cuenta de esto fue el arzobispo de Tegucigalp­a, cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga: “Ciertament­e, no puedo decir qué sucedió dentro de la Sixtina durante el cónclave, pero puedo decir esto: cuando la figura del arzobispo de Buenos Aires comenzó a emerger como el nuevo posible papa, ellos comenzaron a moverse para frenar el plan de Dios que estaba a punto de concretars­e. Alguien que estaba apoyando a otro cardenal papable, en efecto, difundió el rumor en Santa Marta de que Bergoglio estaba enfermo ya que le faltaba un pulmón. Fue en este punto donde yo tomé coraje. Hablé con otros cardenales y les dije: ‘OK, voy a ir a preguntarl­e al arzobispo de Buenos Aires si estas cosas son realmente ciertas’. Cuando fui a verlo, le pedí perdón por la pregunta que estaba a punto de formularle. El cardenal Bergoglio se sorprendió mucho, pero confirmó que aparte de un poco de ciática y una pequeña operación en su pulmón derecho para la remoción de un quiste cuando era joven, él no tenía ningún problema de salud de importanci­a. Su respuesta fue un verdadero alivio: el Espíritu Santo, a pesar de los obstáculos de las camarillas, estaba soplando sobre la persona correcta”. El destacado periodista Gerard O’Connell recogió otro testimonio de valor sobre las intrigas alrededor de la afección pulmonar de Francisco. Correspond­e al cardenal español Abril Santos y Casteló, quien contó que él también se acercó a Bergoglio y le formuló la misma pregunta al final del almuerzo. “¿Es verdad que usted tiene un solo pulmón?”. El arzobispo de Buenos Aires lo negó y le explicó que en 1957, cuando tenía 21 años, se había sometido a una cirugía para la remoción del lóbulo superior de su pulmón derecho a causa de tres quistes y que, desde entonces, ese pulmón funciona con total normalidad. SIN ALTERNATIV­AS -Padeció usted una delicada afección en la vesícula. ¿Cómo fue? -Ocurrió cuando era superior provincial de los jesuitas. Era la hora del almuerzo y yo estaba pasando la sopa. De repente, tuve un dolor agudo y muy fuerte en la espalda que me paralizó. Por un instante no me pude mover. Tuve que dejar de hacer la tarea que estaba realizando y sentarme. Ante semejante dolor, tomé la determinac­ión de ingerir un calmante. Yo creía que se trataba de un problema muscular. Pero lo cierto Sigue en pág. 8