Perfil Cordoba : 2021-02-28

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2. ACCIONES | DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 2021 Salud Mental. Cuando la ley y la realidad van por caminos diferentes EDITORIAL En espera Paz Míguez Por Fundación Éforo La salud no implica únicamente la ausencia de enfermedad. De acuerdo con la OMS, se trata de un “estado de bienestar integral físico, social y mental”. En efecto, la salud es el equilibrio indivisibl­e entre estos planos. En el mundo, la visión biomédica prevalece históricam­ente como el modelo eficaz para tratar las afecciones, también mentales. Esta tecnología pondera, entre otras cosas, la internació­n de personas con discapacid­ades psicosocia­les en centros psiquiátri­cos. Sin embargo, la evidencia demuestra que este enfoque, lejos de mejorar la salud mental, provoca desequilib­rios irreparabl­es, expone a vulneracio­nes de derechos, conduce a la pérdida de lazos afectivos, al abandono, al estigma y a la segregació­n social. Por estos motivos, voces expertas en la materia llaman al reemplazo definitivo de los manicomios por sistemas de atención humanizado­s y de calidad, con base comunitari­a. En este camino Argentina sancionó en 2010 la Ley Nacional Nº 26.657. Pero, pasó una década, vencieron plazos y hoy, “el sistema de atención continúa basado en el hospital psiquiátri­co y no se han experiment­ado modificaci­ones sustantiva­s para su sustitució­n” (ACIJ, 2020). En tanto, más de 12 mil personas internadas en 162 institucio­nes estarán encerradas, en promedio, de 8 a 12 años, dependiend­o de si se trata de un lugar privado o público. De ellas, 266 son niñas, niños y adolescent­es (Censo de Personas Internadas por Motivos de Salud Mental, 2019). Es un imperativo de salud pública no demorar más la respuesta. Una norma sancionada hace poco más de 10 años apunta a que la gente que padece algún trastorno permanezca internada la menor cantidad de tiempo posible, pero eso no ocurre. Según un censo de 2019, hay 12.035 personas alojadas en 162 neuropsiqu­iátricos del país. “En la Ciudad de Buenos Aires -cuenta-, hay tres que deben tener un total de 40 camas y solo en el Moyano hay 600 mujeres internadas. No alcanzan”. ¿Cuál es el principal problema? “Es una ley sin presupuest­o. La normativa propone, desde una perspectiv­a de Derechos Humanos, medidas importante­s y positivas que sin inversión y sin presupuest­o sustancial son imposibles de aplicar”, agrega. Según lo establecid­o, el presupuest­o para esto debería representa­r el 10% de las partidas destinadas al sector de Salud Mental, pero hoy es del 1,5% y gran parte se invierte en el mantenimie­nto de los hospitales monovalent­es, según datos de ACIJ. “En Capital, la infraestru­ctura necesaria para cerrar los neuropsiqu­iátricos no existe. Si se cierran, ¿qué pasaría con las personas internadas?”, se pregunta Veiga, y agrega: “Sin una inyección de presupuest­o sustancial para reemplazar los hospitales monovalent­es, no sirve”. La situación económica de los usuarios del servicio público de salud mental también debe ser tenida en cuenta porque, dice Veiga, “es muy difícil darle el alta a una persona que no cuenta con recursos económicos, una red familiar, asistencia pero entre las más importante­s está la falta de servicios de salud mental en los hospitales generales, ausencia de una red de dispositiv­os alternativ­os para reemplazar a las institucio­nes monovalent­es, presupuest­o insuficien­te, prejuicios de la sociedad y escasa informació­n producida por el Estado en la materia. Hospitales de día, casas de convivenci­a, centros de capacitaci­ón sociolabor­al, servicios de atención domiciliar­ia y de apoyo, así como servicios para la promoción de la salud mental son algunos de los dispositiv­os alternativ­os a la internació­n que deberían crearse según el artículo 11 de la ley sancionada en 2010. “La norma propone que el sistema de atención deje de ser manicomial y se implemente un modelo basado en la atención comunitari­a, que permita la inclusión social de las personas con padecimien­tos de salud mental”, afirma Eduardo Quiroga, abogado del Programa Derechos de las Personas con Discapacid­ad de ACIJ. Hoy, el número exacto de casas de medio camino se desconoce, pero, según Mariano Veiga, psicólogo del Hospital Braulio Moyano, las que “hay son pocas”. Casas de medio camino. “Es difícil volver a adaptarse después de tanto encierro. No volvés a ser el mismo”, dice Fernando Aquino, usuario del sistema de salud mental quien estuvo internado en tres oportunida­des en el Hospital José Tiburcio Borda, de la Ciudad de Buenos Aires. “En 1994, entré por primera vez; después, en 2001; y, por último, en 2005. Fueron estadías de un año aproximada­mente. Desde entonces, vuelvo siempre porque sigo participan­do de la radio La Colifata y porque me hice amigos ahí. El arte me ayudó a recuperarm­e”, cuenta. Los especialis­tas prefieren obviar el término paciente cuando se refieren a alguien que pasó por el neuropsiqu­iátrico. Las historias son muchas. En Argentina, actualment­e hay 12.035 personas internadas con un promedio de estadía que supera los ocho años. En lo que refiere estrictame­nte al sistema público, el tiempo que permanecen es de 12 años, según datos del Censo Nacional de Personas Internadas por Motivos de Salud Mental, realizado en 2019 por la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones. Si bien la Ley N° 26.657 establecía el cierre de los hospitales monovalent­es para 2020, a poco más de diez años de su sanción aún quedan 162, entre públicos y privados. “La aplicación de la norma tiene pendientes importante­s, así como avances en el campo del derecho, hay situacione­s que nunca más se van a repetir”, explica María Graciela Iglesias, directora del Organismo Nacional de Revisión de Salud Mental, el ente encargado de verificar el cumplimien­to de la ley. Entre los avances logrados en esta década, Iglesias resalta: “Las internacio­nes ahora son breves, hay cada vez más trabajo interdisci­plinario e intersecto­rial, existen más controles de los derechos y a nadie le es ajeno que un defensor intervenga en una internació­n involuntar­ia. También se crearon algunos dispositiv­os aislados de externació­n. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se están construyen­do más casas de medio camino en el Hospital Interzonal Esteves, de Temperley; en el Domingo Cabred, de Open Door; y en el Alejandro Korn, de Melchor Romero. En la Ciudad, venimos reclamando por la amplitud. Incluso, hay un amparo que obliga a crear esos dispositiv­os, pero no se cumple”. Según el informe “10 años, 10 deudas”, realizado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), se registran varias falencias en la aplicación de la ley,