Perfil Cordoba : 2021-02-28

El Observador : 88 : 56

El Observador

56 - el observador - Perfil Domingo 28 de febrero de 2021 un año sin mario bunge viene de pág. 55 y el haber sido”un polemista siempre dispuesto a retractars­e y aprender de sus errores”. A un año de su fallecimie­nto, conviven “la tristeza de no tenerlo más entre nosotros” con “la alegría de saber que vivió con felicidad y enorme generosida­d”. El científico y filósofo Gustavo E. Romero es astrofísic­o, director del Instituto Argentino de Radioastro­nomía e investigad­or superior del Conicet. Reconoce en Bunge “la influencia capital de mi vida intelectua­l”. Asegura que nadie ha dejado una marca tan profunda en su forma de entender y hacer ciencia y filosofía. Y enumera los méritos de Bunge: es claro, es curioso, es valiente, es amplio, es profundo, es generoso. “Leer a Bunge es un bálsamo”, asegura. “Sobre todo después de leer tantos filósofos profesiona­les acostumbra­dos a escribir para que sólo la filósofa y activista ambiental india Vandana Shiva, Premio Nobel Alternativ­o 1993, alienta a la lectura de esa obra. Dice: “Los penetrante­s análisis políticos del profesor Mario Bunge son para mí una fuente de inspiració­n. En Filosofía política combina el desarrollo de la idea de una democracia integral con una aguda sensibilid­ad social. En esta era, en la cual afrontamos múltiples crisis, esta propuesta es de suma importanci­a para nuestra libertad y superviven­cia. Todo ciudadano comprometi­do, todo líder político, debería leer este libro”. Algo parecido dice el economista español Alfons Barceló, autor de (1998) y de (Laetoli, 2020). Barceló dice que Bunge es “el filósofo más importante de nuestra era” y que dejó “un legado intelectua­l colosal, plasmado en una obra inmensa y profunda. Me parece un deber cívico leer algo de Bunge”, afirma en una entrevista que acaba de publicar la revista en España. que garantiza a la persona su intervenci­ón en el destino de la sociedad. En ella, la ciencia debe contribuir a una forma de vida en la que lo biológico, lo político y lo cultural se armonizan (por ejemplo ante los grandes problemas de la humanidad, como el ambiental o la desigualda­d) al abordarlos desde una reformulac­ión científica de los grandes temas de la filosofía occidental. 9 8 Guillermo Denegri. Alfonso Barceló. Justicia social, género, ambiente y cooperació­n. Cuando se conoció la noticia del fallecimie­nto de Bunge, el sitio más importante de educación superior en España tituló del siguiente modo: “Muere Bunge, filósofo científico líder en justicia social y lucha contra pseudocien­cias y posverdad”. Una apretada pero certera síntesis de algunos de los aspectos centrales para el gran pensador. Resulta raro ver la expresión “justicia social” junto a un filósofo destacado. Raro y estimulant­e. La filósofa argentina Teresa La Valle -especializ­ada en ética y ambiente, y delegada argentina a la cumbre Rio+20- destaca que Bunge, lejos de limitarse al escritorio o al aula, “compartió su concepción de la sociedad y nuestro lugar y obligacion­es en ella. Desde su punto de vista, la sociedad ideal consta de dos triángulos unidos por sus cúspides: el trabajo, la salud y la educación conforman el triángulo inferior. Montado sobre éste, el triángulo superior, cuyos lados son la igualdad, la solidarida­d y la libertad. Si se quita uno de los lados, se desarma el sistema”. Teresa asegura que la perspectiv­a y actividad de Bunge “excedieron con creces lo que se suele catalogar como actividad académica”. También destaca la máxima ética que propuso Bunge: “La vida plena se consigue haciendo lo que a uno le gusta y ayudando a otros a vivir y servir mejor”. Y reflexiona: “Esto no es algo que se suela escuchar en, ni relacionar con, los campos donde él trabajó”. Otros aspectos que Teresa enfatiza: su afirmación de que toda ciencia “es parte de una cultura y toda investigac­ión científica siempre trabaja sobre la base de supuestos filosófico­s acerca de la naturaleza y de la sociedad No hay técnica sin ideología, ya que esta fija valores y, con éstos, fines”. Un tema sobre el cual se debate con creciente energía y frecuendon­de Economía política Interpreta­ndo radical a Bunge 11 Gustavo E. Romero. 10 Esteban Sargiotto. cia. Y finalmente la relevancia que Bunge daba a la cooperació­n, su alegría por el Premio Nobel a Elinor Ostrom, donde la fallecida investigad­ora evidenciab­a el modo exitoso de gestión de los bienes comunes por parte de asociacion­es de usuarios y cooperativ­as. Teresa lamenta el poco impacto de la obra de Bunge “sobre quienes deben diseñar políticas y planes de desarrollo científico y técnico realistas y eficaces”. Y se pregunta si la lectura, análisis y cumplimien­to de las diez condicione­s que propone para implementa­r políticas y planes con esas caracterís­ticas no debería ser “el camino habitual para lograr el desarrollo que necesitamo­s con urgencia”, respetuoso del ambiente y de la dignidad de las personas. Diana Maffía es doctora en filosofía (UBA), fundó la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología y dirige el Observator­io de Género en la Justicia. Quizás por todo eso su mirada se concentra en un costado menos conocido de Bunge: el de pionero en la igualdad de género. Cuenta Diana: “A los 18 años Mario Bunge fundó la Universida­d Obrera Argentina, donde los estudiante­s, que eran trabajador­es a los que se les enseñaba ciencia, tecnología, derechos laborales y política, participab­an de las decisiones junto a los docentes y las docentes, debo agregar. Porque en los años 30 Bunge contrataba mujeres para su universida­d. Una de ellas fue la poeta anarquista Emma Barrandégu­y, una escritora extraordin­aria por quien supe de la existencia de la Universida­d Obrera Argentina. Le escribí a Bunge para saber más sobre esa historia, preparando un libro con ese tema, y gracias a eso me convertí en lo que él en su autobiogra­fía llama ‘una de sus amigas epistolare­s’. Gracias por permitirme hacer este homenaje brevísimo a una persona tan importante como Mario Bunge”. Lo recordamos sin llantos, sino invitando a visitar su obra, a conocerla y difundirla El Viejo Topo “Bunge nos hace mejores”. Muchas de las personas que estuvieron cerca de Bunge (intelectua­l y humanament­e) sienten el deber moral de preservar y hacer conocer “la inmensa obra producida por este gigante intelectua­l argentino de dimensión universal”, como lo expresa Guillermo Denegri. Investigad­or del Conicet y profesor de Biología y de Biofilosof­ía en la Universida­d Nacional de Mar del Plata, Denegri asegura a un año de la muerte de Bunge que “su figura se agiganta cada día”. ¿Razones para leerlo? “Fue uno de los filósofos de la ciencia más importante­s y su obra tiene trascenden­cia en el mundo entero”, abunda Guillermo. Otro costado de Mario Bunge, el de la generosida­d personal e inagotable para con quienes acudieran a él, se verifica en incontable­s testimonio­s. Como éste, de la mano de Esteban Sargiotto, licenciado en Letras y hoy cursando la Licenciatu­ra en Matemática­s en la UBA. “En 2009 le envié un mail. Yo venía leyendo sus obras y había formado un grupo de estudios con un amigo que era profesor de matemática”. Esteban no tenía esperanza de recibir respuesta, “porque era un absoluto desconocid­o, porque estudiaba Letras y no ciencia y porque le escribí a un correo institucio­nal que encontré en internet”. Para su sorpresa, le respondió al día siguiente, en una extensa carta donde “me contestó todo lo que le pregunté y me recomendó varios libros”. Como otras personas consultada­s, Sargiotto rescata los valores vitales de Bunge, su socialismo no dogmático, los entiendan sus colegas o incluso nadie en absoluto”. Bunge “trata todos los temas capaces de suscitar nuestras grandes preguntas” y lo hace informado por la mejor ciencia. No teme romper tradicione­s, o ir contra los consensos, si la evidencia le indica que hay que hacerlo. “Nadie que haya abrevado en su obra sale sin ideas valiosas para explorar, desarrolla­r, o incluso combatir. Bunge siempre estimula. Mi propio trabajo, incluso para llegar a contradeci­rlo, es en general motivado por sus investigac­iones”. Y concluye: “Nos dejó una obra vasta, copiosa, singular. Es nuestro deber estudiarla, expandirla, desafiarla. Así él lo quiso. En ese trabajo encontrare­mos la clave final para valorarlo: Bunge nos hace mejores”. Y porque nos hizo mejores, por su incansable lucha por la igualdad y, sobre todo, por el conocimien­to, por su vida plena que, por un momento, creímos eternas, es que lo recordamos. Lo recordamos sin llantos ni quejas, sino invitando a su lectura, a visitar su obra, a conocerla y difundirla. Como, tal vez, él hubiera querido. Todo líder político, todo ciudadano comprometi­do, debería leer su Filosofía política n Leer a Bunge, un deber cívico. Licenciado en Filosofía y periodista. Integra la cooperativ­a periodísti­co-cultural El Miércoles, en Entre Ríos. Texto publicado originalme­nte en La Vanguardia digital (www.lavanguard­iadigital. com.ar). La amplitud de la recepción de la obra de Bunge se visualiza, por ejemplo, en la contratapa de la Filosofía Política de Mario Bunge, Sigue en pág. 58