ABC - Alfa y Omega : 2019-06-20

Mundo : 11 : 11

Mundo

Mundo 11 del 20 al 26 junio de 2019 colaborado­res con las mismas angustias que ellos recibieron de otros nuncios cuando eran colaborado­res», añadió. «Es feo ver un nuncio que busca el lujo, la indumentar­ia y los objetos de marca en medio a la gente privada de lo necesario. Es un contratest­imonio. El honor más grande para un hombre de Iglesia es ser siervo de todos», siguió. Aunque no todo fueron reproches en el discurso papal. Francisco recordó vaticano, insistió, es un hombre de obediencia, de iniciativa, de oración, de caridad actuante y de humildad. hasta el sábado 15 y que incluyeron una imprevista Misa de exequias que Francisco encabezó en la basílica de San Pedro para despedir a León Kalenga, el embajador vaticano en Argentina que falleció en Roma justo antes del encuentro. Estas reuniones ya se convirtier­on en tradición. Eran un viejo reclamo de los nuncios, desde tiempos de Benedicto XVI. La primera tuvo lugar en junio de 2013, la segunda en 2016. Instaurada­s cada tres años por el Papa argentino, quien ha demostrado así su interés explícito por la diplomacia vaticana, a pesar de que él mismo proviene de una experienci­a pastoral totalmente distinta. Interés manifestad­o también con la inédita creación, a finales de 2017, de la Tercera Sección en la Secretaría de Estado, dedicada exclusivam­ente a los nuncios apostólico­s y sus necesidade­s. Y, además, con las visitas (en su mayoría privadas) que el Papa ha realizado a las instalacio­nes de la Pontificia Academia Eclesiásti­ca, el centro de formación de los futuros nuncios ubicada en el corazón de Roma, a pocos pasos del famoso Panteón. Francisco ha aprovechad­o esos encuentros para insistir en la congruenci­a y la preparació­n necesaria para desarrolla­r ese delicado papel. «Creo que el Santo Padre está muy abierto y bien dispuesto a recibir comentario­s, observacio­nes, reflexione­s sobre las diversas cuestiones. Al mismo tiempo nosotros debemos buscar mantener la unidad, que es la condición para la eficacia de nuestra acción en el mundo. Seremos mucho más eficaces cuanto más estemos realmente unidos en las cosas esenciales. Por ello, sobre todo como representa­ntes pontificio­s, debemos tener esta unidad con el Papa y esta adhesión a su enseñanza que se debe traducir más Reuniones que se han convertido en tradición Palabras especialme­nte explícitas. Frases que el Pontífice quiso hacer públicas, aunque no las pronunció. Sí las escribió y las firmó. Las entregó a los nuncios al terminar un encuentro privado con ellos en la mañana del jueves 13 en la sala Clementina del Palacio Apostólico. En cambio, prefirió utilizar las dos horas de audiencia para un coloquio libre con preguntas y respuestas. Sobre el contenido de ese diálogo el Vaticano mantuvo el más estricto silencio. Nuncios consultado­s aclararon que no estaban autorizado­s a hablar sobre los asuntos abordados. El mismo secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, prefirió no entrar en detalles «dado que se trató de un encuentro a puerta cerrada». Pero precisó que se trató de un diálogo «muy abierto y franco». «Segurament­e los nuncios apreciaron las respuesta que el Papa dio, porque no tuvieron miedo de entrar en temas delicados hablando con mucha apertura», apuntó, en declaracio­nes al portal de la Santa Sede La conversaci­ón fue el punto culminante de tres días de reuniones que los nuncios sostuviero­n en Roma «Seremos mucho más eficaces cuanto más estemos realmente unidos en las cosas esenciales. «Es feo ver a un nuncio que busca el lujo, la indumentar­ia y los objetos de marca Debemos tener unidad con el Papa y adhesión a su enseñanza, que se debe traducir en actitudes de compartir su pensamient­o y su dirección» en medio de la gente privada de lo necesario. Es un contratest­imonio» a los nuncios que deben ser hombres con «celo apostólico», una fuerza que «protege del cáncer de la desilusión»; que deben proteger a la Iglesia «ante las fuerzas del mal que buscan siempre desacredit­arla, difamarla y calumniarl­a»; y deben buscar la reconcilia­ción, teniendo siempre abiertas las nunciatura­s al encuentro de la gente. Pero, sobre todo, subrayó que los nuncios son «hombres del Papa» y, por eso, no tienen permitido ser hipócritas, más allá de sus «simpatías» o «antipatías». Porque el buen embajador concretame­nte en actitudes de compartir su pensamient­o y su dirección», explicó Parolin. Y apuntó: «Estamos abiertos a recibir todo el empuje y también correccion­es que nos puedan servir para mejorar de verdad nuestro servicio, porque queremos dar un servicio cada vez más grande a la Iglesia, al Papa y a los hombres. Por lo tanto, los llamamient­os del discurso del Santo Padre deben ser leídos en este sentido positivo. Me parece que así han sido acogidos y vividos por los participan­tes». Vatican News.

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