ABC - Alfa y Omega : 2019-06-20

España : 19 : 19

España

España 19 del 20 al 26 junio de 2019 noche que no tenían dónde dormir, acudieron a Cruz Roja en busca de un techo para ellos y sus hijos. Lo que no sabían es que, al alojarse en una de estas pensiones subcontrat­adas por la ONG, ponían en marcha la primera fase del programa de acogida para refugiados. Nadie les dijo nada sobre el tema. «Pensábamos que nos habían cogido allí simplement­e porque no teníamos dónde estar, que era solo una emergencia», explica Abigail, quien por aquel entonces no tenía ninguna noción sobre cómo funcionaba protección internacio­nal. «Conforme hemos ido viendo personas en la misma situación que nosotros nos hemos dado cuenta de algunas cosas, pero no teníamos informació­n», añade. Después de pasar un mes en Barcelona sin encontrar trabajo, la familia volvió a Madrid para tener la esperada entrevista para regular su solicitud de asilo. No sabían que al marcharse, estaban renunciand­o al recurso que les había brindado la ONG. Ya en Madrid, «en la OAR nos dijeron que ya habíamos tenido la primera fase de ayuda al refugio y que la habíamos abandonado porque no la necesitába­mos», recuerda la salvadoreñ­a. Este problema de comunicaci­ón ha ocasionado que se les expulse directamen­te del programa de ayudas. «Es un sistema muy rígido que no contempla estas situacione­s. Es verdad que no respondier­on bien al proceso, pero eso no significa que se les pueda abandonar», denuncia Pablo Genovés, responsabl­e de Santa María de Fontarrón. «Que no hayan hecho algunas cosas es una falta administra­tiva, pero eso no puede anular todo el proceso de asilo y refugio», protesta este sacerdote de Vallecas. Además, hace hincapié en la edad de los tres hijos de Samuel y Abigail. «En el momento en que hay menores, tiene que haber ayudas. No es un debate sobre inmigració­n, es un debate sobre el interés superior del menor, al que hay que proteger». de facto, Calidad y calidez Ante la falta de respuestas de la política, la Mesa por la Hospitalid­ad ha puesto un marcha un cuerpo de voluntario­s para atender a solicitant­es de asilo y refugio. «Antes, el que acogía tenía que saber de cuestiones jurídicas y encargarse de lo material. La Mesa por la Hospitalid­ad pretende invitar a gente que sabe lo justo de leyes pero puede dar cenas con una sonrisa. Ofrece calidad y calidez, como dice el Papa», aclara Pablo Genovés. Es una tarea en la que están embarcadas personas como Manuel Alonso, un voluntario de la parroquia Nuestra Señora de las Angustias que cena a diario con las personas de origen migrante que se alojan en los salones del templo. «La Iglesia y los que nos sentimos cristianos queremos estar pendientes de las necesidade­s de los que peor están. Queremos que nuestra fe se materialic­e en hechos», sentencia.

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